24 de marzo de 2026

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Presidente del Parlamento iraní gana peso como posible enlace de EE.UU. en el conflicto

Mohammad Bagher Qalibaf
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El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, ha emergido como una figura clave en medio del conflicto con Estados Unidos e Israel, tras reportes que lo señalan como posible interlocutor en eventuales negociaciones, aunque el propio dirigente ha negado cualquier contacto con Washington.

El viceministro de Exteriores ruso no interviene en este caso, pero la información publicada por medios internacionales ha colocado a Qalibaf en el centro del debate político, mientras la guerra entra en su cuarta semana, el propio político iraní rechazó estas versiones y afirmó: “No se han celebrado negociaciones con Estados Unidos, y se usan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros”.

Qalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria y piloto de 64 años, ha intentado durante años proyectarse como una figura pragmática capaz de dialogar con Occidente, pese a su perfil de línea dura, “Me gustaría que Occidente cambiara su actitud hacia Irán y confiara en Irán”, declaró en 2008.

El escenario político iraní atraviesa una etapa de incertidumbre tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei en un ataque aéreo israelí, lo que ha abierto una pugna interna por el poder. En este contexto, Qalibaf cuenta con el respaldo de Mojtaba Jamenei, actual líder supremo, aunque persisten dudas sobre su influencia real dentro del sistema.

Analistas advierten que su nombre ha sido utilizado en reportes internacionales como una posible figura de transición o enlace político, aunque dentro de Irán estas versiones han sido calificadas como intentos de generar divisiones internas. La agencia semioficial Tasnim afirmó que se trata de una “bomba política” para proyectar una imagen de desunión en el país.

La trayectoria de Qalibaf ha estado marcada por su participación en la guerra con Irak, su paso por la jefatura policial y su gestión como alcalde de Teherán, donde enfrentó acusaciones de corrupción. También ha sido vinculado a la represión de protestas, lo que genera rechazo entre sectores de la población.

A pesar de ello, algunos diplomáticos lo consideran un actor pragmático, mientras otros lo ven como un político oportunista con aspiraciones de liderazgo. Su nombre ha ganado relevancia en medio de la crisis, aunque no existe confirmación oficial de que desempeñe un rol en contactos con Estados Unidos.

El desarrollo del conflicto y las tensiones internas en Irán determinarán si Qalibaf se consolida como una figura clave en eventuales negociaciones o si su papel queda limitado al ámbito político interno.