Santo Domingo.– Este 17 de marzo se cumplen 51 años del asesinato del periodista dominicano Orlando Martínez, considerado uno de los crímenes más impactantes contra la libertad de expresión en la historia de la República Dominicana.
Martínez, quien se desempeñaba como director de la revista Ahora y era autor de la influyente columna “Microscopio” en El Nacional, fue ultimado a tiros el 17 de marzo de 1975 en Santo Domingo, en un hecho que conmocionó al país y marcó profundamente al periodismo dominicano.
El comunicador se distinguió por su estilo crítico y su firme postura frente a los abusos de poder y las injusticias sociales durante los años posteriores a la guerra civil de 1965. Sus escritos, caracterizados por un tono directo y analítico, lo convirtieron en una de las voces más influyentes del periodismo político de la época.
El asesinato ocurrió durante el gobierno de Joaquín Balaguer, en un contexto marcado por la represión política y la persecución de opositores durante los llamados “Doce Años”. Durante décadas, el crimen permaneció envuelto en la impunidad, lo que generó constantes reclamos de justicia por parte de periodistas, organizaciones sociales y familiares.
No fue hasta el año 2000 cuando los tribunales dominicanos emitieron condenas contra varios de los responsables del crimen, en un proceso judicial que buscó cerrar uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente del país.
A más de medio siglo de su muerte, el nombre de Orlando Martínez continúa siendo símbolo de la defensa de la libertad de expresión, el ejercicio crítico del periodismo y la lucha contra la impunidad.
Cada año, periodistas, estudiantes y organizaciones de la sociedad civil realizan actos de recordación frente al busto erigido en su honor en la intersección de las avenidas José Contreras y Cristóbal de Llerena, en el Distrito Nacional, lugar donde fue asesinado.
Su legado también permanece vivo en las nuevas generaciones de comunicadores que ven en su ejemplo una referencia de compromiso con la verdad y la responsabilidad social del periodismo.
Para muchos en el país, recordar a Orlando Martínez no solo implica rememorar su trágica muerte, sino reafirmar la importancia de un periodismo libre, crítico e independiente como pilar fundamental de la democracia dominicana.
Un recuerdo íntimo de Orlando Martínez: una carta que mantiene viva su historia
Palabras de“Las ideas no se matan”. Así lo escribió en una de sus últimas columnas una figura que con el tiempo se convirtió en símbolo de valentía y compromiso con la verdad: Orlando Martínez Howley.
Hoy, a 51 años de su trágica partida, su hermano, el ingeniero Sergio Martínez Howley, vuelve a recordarlo con cariño y admiración, destacando no solo al periodista que enfrentó al poder, sino al hombre íntegro, solidario y profundamente humano que fue.
Como describe Sergio, Orlando ejerció un periodismo firme y sin concesiones desde su columna “Microscopio”, del vespertino El Nacional, donde fijó posiciones claras, denunció injusticias y defendió con determinación el derecho del pueblo a pensar y expresarse libremente. su hermano rescatan su legado, su humildad y su compromiso con la verdad.-
Y sí, las ideas no se matan. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con Orlando: su visión de un país donde la libertad de expresión, la justicia y la dignidad no fueran reprimidas sigue vigente.
En su carta, Sergio recuerda, más allá de su vida pública, la dimensión humana de su hermano, llena de humildad y generosidad. Relata cómo Orlando ayudaba discretamente a parroquias en sectores como Gualey y Guachupita, sostenía a las comunidades más necesitadas y regalaba medicinas a quienes carecían de recursos, siempre sin buscar reconocimiento.
Sergio Martínez Howley escribe regularmente a su hermano Orlando, y en esta ocasión le relató cómo, hoy, su nombre y legado son honrados en diferentes espacios del país.
“Caramba Orlando, qué humilde y discreto fuiste. Si no es porque a la semana de tu partida vinieron a nuestra casa dos sacerdotes de la parroquia de Gualey y Guachupita a solicitar permiso para dar una misa a tu memoria, no hubiera podido vencer la curiosidad de saber qué hacías con el dinero que ganabas”, escribe Sergio.
Orlando, símbolo de crítica al poder y defensor incansable de la verdad.
La respuesta que recibió lo marcó profundamente:
“Al preguntarle a los sacerdotes cuál era el motivo de la misa me contestaron: Orlando Martínez mantenía las dos parroquias y además regalaba la medicina a la gente pobre de esos sectores”.
Sergio también le cuenta a su hermano cómo, hoy, su nombre y legado son honrados en diferentes espacios del país, desde escuelas y universidades hasta centros culturales, donde su vida y obra siguen siendo referencia obligada.
“Estoy escudriñando tus ‘Microscopio’ con el fin de hacer posible, en el mes de abril, publicar para las futuras generaciones tu verdadero pensamiento social y político. La fuerza de la verdad de tus escritos no ha permitido que tergiversen tu inmensa obra”, añade Sergio, mostrando su profundo respeto y cuidado por el legado de Orlando.
Carta de Sergio Martínez Howley
Más de cinco décadas después, Orlando Martínez sigue siendo un referente de integridad, valentía y servicio. Sergio lo describe como servicial, patriota, discreto y profundamente humilde, un hombre firme cuando se trataba de enfrentar todo aquello que atentara contra la dignidad del pueblo y los principios democráticos, pero siempre cuidadoso de no dañar a nadie.
Como quien recuerda a un viejo amigo y compañero de vida, su hermano evoca anécdotas y gestos que revelan la grandeza de Orlando más allá de su figura pública.
Carta de Sergio Martínez Howley
“Solo el que ha pasado por algo similar, después de compartir toda la vida con una numerosa familia, sabe la soledad que produce cuando se queda solo. Imagino, Orlando, que están todos unidos como antes… Seguiremos en contacto, ya sea con el pensamiento o en sueños que me suceden con frecuencia”, concluye Sergio, evocando la cercanía y el vínculo eterno que los une.
La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su tiempo y sigue estremeciendo el corazón de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía.
La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su tiempo y sigue estremeciendo el corazón de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía. Su legado no solo permanece en la historia del periodismo, sino también en la memoria íntima de quienes lo conocieron, en el respeto de su familia y en el reconocimiento de un país que aún valora su ejemplo.
Porque sí, existen vidas que dejan huellas imborrables. Y eso es precisamente lo que ocurre con Orlando Martínez: a 51 años de su partida física, su legado sigue intacto, firme en la memoria del país, recordándonos que la verdad, cuando se escribe con valentía y con amor, nunca desaparece.
¿Quién fue Orlando?
Orlando Martínez.
Orlando Martínez Howley, asesinado el 17 de marzo de 1975 a los 31 años, se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa en la República Dominicana.
Su muerte ocurrió cerca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en la avenida José Contreras, donde hoy se conserva un memorial que recuerda parcialmente su aporte al periodismo y a la defensa de los derechos civiles.
Periodista de firme convicción, Martínez fue atacado por militares y civiles en un hecho que impactó profundamente a la sociedad dominicana y que, con el tiempo, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de represión contra la prensa en el país.
Su asesinato estuvo vinculado a sus críticas al poder político, especialmente hacia el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, a quien cuestionaba abiertamente en sus escritos por las injusticias y la falta de transparencia.
Orlando ejerció un periodismo valiente y sin concesiones desde su columna “Microscopio”, convirtiéndose en la voz crítica del poder y defensor incansable de la verdad.
Por su crimen fueron llevados a la justicia varios responsables: el cabo de la Fuerza Aérea Mariano Durán Cabrera, Rafael Alfredo Lluberes Ricart (conocido como Lluberito), el entonces mayor del Ejército Joaquín Antonio Pou Castro, Luis Emilio de la Rosa Beras y José Isidoro Martínez González. Salvador Lluberes Montás (Chinino) también fue implicado inicialmente, aunque luego fue excluido del expediente por razones de salud.
Orlando Martínez no solo fue un periodista valiente; encarnó con su pluma la posibilidad de un país donde la crítica, la verdad y la libertad de expresión no fueran reprimidas.
Su obra, especialmente a través de la columna “Microscopio”, sigue siendo referente del periodismo combativo y de principios, recordando a todos que las ideas, como él mismo escribió, no se matan.
Carta del Periodista la cual le costó la vida…..
Por qué no, doctor Balaguer?
“Señor Presidente de la República, ya que usted impide que un artista del prestigio y la calidad moral de Silvano Lora viva en su Patria, ya que dejar en el extranjero a dominicanos le produce placer o ganancias politiqueras, me voy a permitir hacerles algunas recomendaciones.
Espero que sobre todo medite la última. Como Usted ha dicho que, en este gobierno, y parece ser cierto, la corrupción sólo se detiene en la puerta de su oficina, ¿Por qué no saca de la República Dominicana a todos esos corruptos?
Como aquí existe una galopante inflación de delincuentes sin uniformar y, según usted, también uniformados, ¿por qué no les ordena a los calieses del régimen que los apresen y los metan en un avión? ¿Por qué no les dice a los genízaros que prestan servicio en el aeropuerto que apresen no a los que traen cigarrillos de marihuana, sino a los pejes gordos del tráfico de drogas?
¿Por qué no manda al exilio a los que reciben comisiones para negociar contratos que entregan nuestras riquezas a las compañías multinacionales? ¿Por qué no instala en un barco a los latifundistas, a los que están negados a que este país salga del subdesarrollo y de la situación de miseria colectiva que lo acompaña?
¿Por qué no entra en ese mismo barco a quienes en la ciudad son el soporte ideológico de esos terratenientes? Y también a quienes son el sostén armado, los que dan palos, apresan y torturan campesinos que luchan por sus derechos.
Como Usted es enllave de los norteamericanos, ¿por qué no le solicita un portaaviones para enviar al lugar que fuese a los numerosos calieses que viven del trabajo del pueblo?
En caso de que su amistad con los Estados Unidos sea más estrecha de lo que sospechamos, ¿Por qué no le pide al Pentágono un cohete último modelo con el objetivo científico de crear una colonia de calieses en la luna?
¿Por qué no desaparece de la vista de los dominicanos honrados, que son la mayoría, a todos los vagos que en este gobierno cobran sin trabajar? ¿Por qué, tómelo en cuenta, no deposita en un cómodo asiento de primera a los funcionarios irresponsables que se las dan de Fouché contemporáneos y a la hora de la responsabilidad no dan la cara?
Y mi recomendación final: Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿porqué, doctor Balaguer, no se decide Usted a subirse en el avión o el barco y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados?