
Nueva York: Durante tres décadas, Estados Unidos celebró una tendencia clara en la caída sostenida del crimen violento. Entre 1993 y 2022, los delitos de este tipo disminuyeron un 49 %, con reducciones notables del 74 % en robos, 39 % en agresiones agravadas y 34 % en homicidios, según el Pew Research Center. Las ciudades parecían estar saliendo del túnel de violencia de los años noventa.
Pero el 2020, marcado por la pandemia del COVID-19, rompió esa narrativa. Mientras el país se encerraba en casa, las cifras de homicidios se dispararon en un 34 % respecto al año anterior. Un salto abrupto que dejó a criminólogos, comunidades y autoridades preguntándose, ¿por qué en medio del silencio de las calles aumentó la letalidad de la violencia?
También durante la pandemia, hubo un notable aumento en la violencia familiar, o violencia doméstica, en Estados Unidos, tanto en la cantidad de incidentes como en su gravedad.
Un análisis del National Commission on COVID‑19 and Criminal Justice estimó un aumento del 8,1 % en los incidentes de violencia doméstica después de las órdenes de confinamiento (stay-at-home orders).Un informe independiente encontró que, durante marzo y abril de 2020, las llamadas a servicios de emergencia por violencia doméstica crecieron 9,7 %, lo que se traduce en unas 1.330 llamadas adicionales por día a nivel nacional. Otro estudio comparativo entre el período prepandemia (antes de marzo de 2020) y el período marzo 2020–marzo 2021 reveló que la proporción de casos de violencia doméstica que resultaron con alguna lesión aumentó del 43 % al 47 %. Los casos con lesiones graves (severas) crecieron del 6 % al 10 %.
Tras abril de 2021, estos niveles volvieron a alinearse con los porcentajes observados inmediatamente antes de la pandemia
¿Qué paso?
Investigaciones del Federal Bureau of Investigation (FBI), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el National Academies of Sciences apuntan a una tormenta perfecta. El estrés social y económico fue uno de los motores principales. En abril de 2020, la tasa de desempleo alcanzó el 14,7 %, la más alta desde la Segunda Guerra Mundial. La incertidumbre, la pobreza repentina y la falta de redes de apoyo crearon un terreno fértil para conflictos violentos intrafamiliares.
A ello se sumó el deterioro de la salud mental. Encuestas de los CDC documentaron un incremento abrupto de síntomas de ansiedad y depresión, sobre todo entre los jóvenes. El aislamiento, el duelo y la desesperanza actuaron como catalizadores de violencia doméstica y comunitaria.
Otro elemento fue la proliferación de armas de fuego. El FBI registró un récord histórico en las verificaciones de compra de armas en 2020. A mayor portación, mayor letalidad. Un altercado que antes terminaba en golpes, ahora terminaba en balacera.
La pandemia también evidenció un sistema judicial desbordado. Los tribunales redujeron audiencias y juicios; la policía ajustó sus operativos; los servicios sociales quedaron limitados. Con menos presencia estatal, las comunidades más pobres quedaron expuestas a resolver conflictos sin mediación.
Finalmente, el aumento del consumo de alcohol completó el escenario. Las estadísticas nacionales reflejaron un incremento de ventas per cápita de bebidas alcohólicas, un factor históricamente asociado a la violencia doméstica.
Las cifras oficiales del Bureau of Justice Statistics (BJS) revelan una verdad incómoda y evidencian la violencia que golpea con más fuerza a los afroamericanos y latinos. En 2023, la tasa de homicidios entre personas negras fue más de seis veces superior a la de personas blancas (21,3 frente a 3,2 por cada 100.000 habitantes). Ocho de cada diez homicidios se cometieron con armas de fuego.
A partir de 2021, con la reapertura parcial de escuelas, tribunales y servicios comunitarios, la curva comenzó a descender. Según el FBI, en 2023 los delitos violentos bajaron un 3 %, mientras los homicidios se redujeron un 11,6 %.
Este reportaje forma parte de la línea de investigación de El Faro Latino sobre criminalidad, justicia racial y derechos humanos en Estados Unidos.