8 de enero de 2026

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Operación aérea para arrestar a Maduro muestra el dominio tecnológico de EE.UU. y alerta a China

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La extracción del dictador venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, realizada el sábado, puso de manifiesto el dominio aéreo de Estados Unidos, que desplegó cazas furtivos para controlar los cielos, aviones especializados en interferir defensas antiaéreas y drones y satélites de reconocimiento encubiertos para suministrar inteligencia en tiempo real a los comandantes.

De acuerdo con el Departamento de Defensa, datos de fuentes abiertas revisados por Reuters y analistas del sector, Estados Unidos empleó un amplio abanico de helicópteros, aviones de combate, aeronaves de reabastecimiento y drones, la operación supuso un fuerte impulso para las empresas de defensa estadounidenses y una demostración tecnológica que, según expertos, China probablemente tendrá en cuenta.

Entre las aeronaves utilizadas figuraron los F/A-18E/F Super Hornet y EA-18G Growler de Boeing, los F-35 Lightning II y F-22 Raptor de Lockheed Martin, así como los E-2D Advanced Hawkeye y los bombarderos B-1 de Northrop Grumman. El Pentágono informó que se desplegaron más de 150 aeronaves de ala fija, ala giratoria y no tripuladas. En paralelo, las acciones de Lockheed subieron un 6.2 % esta semana, las de Northrop un 4.4 % y las de Textron un 3.5 %.

La misión fue interpretada como una señal dirigida a los adversarios de Washington, al demostrar su capacidad para ejecutar operaciones complejas en el extranjero en un contexto de crecientes tensiones con China, que avanza en la expansión y modernización de su presencia militar en el Pacífico.

“Es indicativo de algo que solo nosotros podemos hacer», afirmó el exgeneral estadounidense Tim Ray, antiguo comandante del Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea. Ray, actual director ejecutivo de Business Executives for National Security, añadió: «Es una señal de que competiremos geográfica y económicamente con los chinos en nuestro propio territorio”.

Maduro, de 63 años, se declaró inocente el lunes en Nueva York de los cargos de narcotráfico que enfrenta ante la justicia estadounidense.

Para establecer el control del espacio aéreo sobre Caracas antes del inicio de la operación, el presidente Donald Trump afirmó que los cortes de electricidad se debieron a “ciertos conocimientos especializados que poseemos” El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, explicó que el Mando Espacial de Estados Unidos y otras agencias utilizaron múltiples capacidades para «crear una vía» que permitiera a las aeronaves estadounidenses operar sin obstáculos. Reuters no pudo determinar con exactitud todos los recursos empleados, aunque un portavoz confirmó que se utilizaron sistemas de «vigilancia» para garantizar la «libertad de maniobra» durante la misión.

El ejército estadounidense había creado un corredor de protección similar en junio, cuando envió bombarderos a Irán para atacar instalaciones nucleares. En aquella operación, la unidad de guerra electromagnética Delta 3 de la Fuerza Espacial de EE.UU. utilizó inhibidores de satélites terrestres para neutralizar las comunicaciones iraníes a lo largo de la ruta de vuelo, según declaró en diciembre el comandante Angelo Fernández.

La extracción en Venezuela se apoyó en gran medida en helicópteros, incluidos los MH-60L Direct Action Penetrators, equipados con sistemas de armas avanzados, con respaldo de helicópteros ligeros Boeing Little Bird M/AH-6M y helicópteros de transporte pesado CH-47 Chinook. Helicópteros de ataque AH-64 Apache, armados con misiles Hellfire y cañones de 30 milímetros, proporcionaron apoyo aéreo cercano durante la fase de extracción, según ejecutivos de la industria de defensa.

Para dominar el espacio aéreo venezolano se emplearon cazas furtivos de quinta generación F-35, capaces de evadir sistemas de radar avanzados, junto con los F-22 Raptor, diseñados para la superioridad aérea. También participaron los F/A-18E/F Super Hornet y los EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica para interferir radares y comunicaciones enemigas. La capacidad de ataque de largo alcance fue aportada por bombarderos supersónicos B-1B Lancer, que requirieron reabastecimiento en vuelo mediante aviones KC-135 Stratotanker para sostener una misión de varias horas.

Las tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento resultaron decisivas. Los E-2D Advanced Hawkeye se encargaron de la gestión de la batalla y la detección temprana de amenazas, mientras que drones furtivos RQ-170 Sentinel, utilizados anteriormente en la operación contra Osama bin Laden, realizaron misiones de reconocimiento encubierto. Satélites y otros vehículos no tripulados proporcionaron información en tiempo real a los mandos terrestres.

Un funcionario de la industria de defensa señaló que es poco probable que se utilizara gran parte del equipamiento más reciente del Departamento de Defensa, debido a que los operadores aún no han completado su formación. Añadió que, siguiendo el patrón habitual del Pentágono, la industria recibirá posteriormente informes detallados sobre el rendimiento de los equipos, como ocurrió tras la Operación Martillo de Medianoche contra instalaciones de drones iraníes.