Caracas.— El chavismo conmemora este lunes 27 años en el poder en Venezuela, una efeméride marcada por circunstancias inéditas: su líder, Nicolás Maduro, se encuentra detenido en Estados Unidos y enfrenta un proceso judicial en Nueva York.
El 2 de febrero de 1999, Hugo Chávez asumió la presidencia e inició la llamada Revolución Bolivariana, un proyecto político que transformó el país y que, bajo el mando de Maduro desde 2013, ha estado marcado por una profunda crisis económica, un éxodo masivo de ciudadanos, cuestionamientos a la transparencia de los procesos electorales y sanciones internacionales.
El aniversario ocurre en un contexto excepcional. A comienzos de enero de 2026, autoridades estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante un operativo ejecutado en Caracas. Ambos fueron trasladados posteriormente a Nueva York, donde enfrentan cargos federales por narcotráfico, conspiración y otros delitos. En su primera comparecencia ante un tribunal federal, se declararon no culpables.
Maduro permanece recluido en una prisión federal de alta seguridad mientras se desarrolla el proceso judicial. Su próxima audiencia clave está prevista para el 17 de marzo de 2026. El exmandatario ha calificado su detención como ilegal y sostiene que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela.
Tras su captura, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina, en medio de un proceso de transición política acompañado por una mayor presencia diplomática de Estados Unidos. Washington ha anunciado su intención de supervisar una “transición segura”, que incluiría alivios parciales de sanciones, especialmente en el sector petrolero, y el impulso de reformas políticas.
En las últimas semanas se han reportado liberaciones de presos políticos y señales de apertura económica, mientras continúan las negociaciones sobre el futuro institucional del país.
Pese a la ausencia de Maduro, sectores del chavismo han realizado actos conmemorativos y difundido mensajes en redes sociales reivindicando el legado de Chávez, aunque el equilibrio de poder ha cambiado de forma sustancial.
La oposición y analistas internacionales consideran estos hechos como el fin de facto de una era política de casi tres décadas, marcada por polarización, represión y colapso económico, y abren un debate sobre el futuro del país: elecciones libres, reconstrucción institucional o una nueva fase de influencia externa.
El rumbo de Venezuela sigue siendo incierto, entre promesas de cambio, tensiones internas y cuestionamientos internacionales sobre el impacto de una intervención directa en un país soberano.