12 de marzo de 2026

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Los Óscar llegan a su edición más tensa bajo la sombra política de Donald Trump

Los Oscar
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98ª edición de los Óscar se celebrará en medio de un clima de alta tensión internacional marcado por la escalada bélica en Irán, la creciente polarización geopolítica y las polémicas reformas migratorias impulsadas por el presidente de Estados UnidosDonald Trump.

Tras la discreta ceremonia de los Globos de Oro, donde predominó un tono moderado, la gala de los premios más importantes del cine podría recuperar su tradicional carácter reivindicativo, en un contexto donde el glamour comparte protagonismo con las presiones para que las figuras de Hollywood se posicionen frente al complejo escenario político global.

Aunque las organizaciones de premios suelen mantener silencio institucional para evitar controversias, la presión de artistas y activistas suele convertir las alfombras rojas en espacios de protesta. En los últimos meses, varias personalidades del cine han aparecido con el pin “ICE Out”, símbolo de rechazo a las deportaciones masivas impulsadas por el Gobierno de Trump.

El movimiento tomó fuerza tras las protestas en Estados Unidos por la muerte de la activista Renée Good en Minneapolis, ocurrida durante una intervención de agentes federales, un hecho que intensificó las críticas del sector artístico contra las políticas migratorias.

En paralelo, algunos artistas también han mostrado apoyo a Palestina mediante los pines rojos “Artists4Ceasefire”, que simbolizan el respaldo a un alto el fuego y a la entrega de ayuda humanitaria en la región.

Voces críticas desde Hollywood

Entre las voces más críticas en esta edición figuran el actor español Javier Bardem, el brasileño Wagner Moura y el estadounidense Mark Ruffalo.

Bardem, quien en ocasiones ha portado una kufiya palestina en actos públicos, reclamó durante la alfombra roja de los Emmy sanciones contra Israel por el conflicto en Gaza. Tanto él como Ruffalo han promovido un manifiesto firmado por más de 1.400 artistas que cuestiona la colaboración con productoras israelíes vinculadas al conflicto.

Por su parte, Moura, nominado este año a mejor actor por la película The Secret Agent, ha centrado su discurso en la protección de los trabajadores migrantes que sostienen gran parte de la industria del entretenimiento.

Entre el entretenimiento y la protesta

El debate sobre cuánto espacio debe concederse a la protesta política frente al espectáculo sigue abierto en la ceremonia.

El presentador de esta edición, Conan O’Brien, adelantó que el evento buscará mantener un delicado equilibrio. “Será un balance muy fino entre entretener al público y reconocer algunas realidades del mundo”, señaló durante una rueda de prensa.

El productor de la gala, Raj Kapoor, también destacó que la ceremonia pretende conservar un tono festivo e inclusivo, manteniendo el espacio como un foro para la expresión artística.

Un escenario histórico para discursos políticos

Los Óscar han sido históricamente un escenario para la confrontación política y social.

En la pasada edición, los creadores del documental No Other Land, el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham, utilizaron su discurso para pedir una solución política al conflicto palestino-israelí.

La ceremonia también ha registrado momentos memorables, como el discurso de Meryl Streep en los Golden Globe Awards de 2017 en defensa de los inmigrantes, durante el primer mandato de Trump, o la crítica del documentalista Michael Moore contra el presidente George W. Bush en 2003, en plena guerra de Irak.

Quizás el gesto más recordado ocurrió en 1973, cuando Marlon Brando rechazó su estatuilla por The Godfather, enviando en su lugar a la activista Sacheen Littlefeather para denunciar el trato de la industria hacia los pueblos indígenas.

En esta nueva edición, la gran incógnita es si el escenario de los Óscar volverá a convertirse en una tribuna política o si el espectáculo optará por priorizar el entretenimiento en medio de un contexto internacional cada vez más convulso.