El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró este miércoles una emergencia estatal y ordenó a la Guardia Nacional mantenerse en alerta tras el aumento de protestas por la muerte de una mujer abatida por disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis.
La decisión se produce en un contexto de creciente tensión en la ciudad, luego de que la mujer, una estadounidense blanca de 37 años, muriera durante un operativo federal. El caso ha generado manifestaciones y un fuerte cruce de versiones entre autoridades estatales y federales.
Walz informó que el estado activó su Centro de Operaciones de Emergencia y estableció coordinación directa entre la Guardia Nacional, la Patrulla Estatal y el Departamento de Policía de Mineápolis.
Según explicó, las medidas buscan preparar a las autoridades ante posibles escenarios de disturbios, sin anticipar una intervención inmediata.
“Estamos tomando estas decisiones para estar listos”, señaló el gobernador en una rueda de prensa, en la que evocó el verano de 2020, cuando Mineápolis fue el epicentro de protestas masivas tras la muerte de George Floyd a manos de la policía.

Aunque no precisó bajo qué condiciones se ordenaría un despliegue efectivo de la Guardia Nacional o de la Patrulla Estatal, Walz aseguró que las fuerzas están listas para actuar si es necesario.
Indicó que Minnesota cuenta con unos 7,500 efectivos de la Guardia Nacional en centros de entrenamiento y que se emitió una “orden de advertencia”, un paso previo a una posible movilización.
El mandatario local subrayó que el momento actual es distinto, pero advirtió que el aumento de la presencia federal y la falta de coordinación con las autoridades locales han creado un clima de incertidumbre.
En ese sentido, calificó lo ocurrido como un hecho “innecesario” y “prevenible”.
Rechaza la versión de Trump
Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había responsabilizado a la mujer fallecida, a quien describió como una “agitadora profesional” que habría intentado atropellar a un agente de ICE, lo que —según su versión— justificó el uso de fuerza letal en defensa propia.
Walz rechazó ese enfoque y evitó centrar el debate en una confrontación política directa con la Casa Blanca.
“Esto no es sobre mí ni sobre política. Es sobre seguridad pública y sobre devolver la normalidad”, afirmó, al tiempo que acusó al Gobierno federal de provocar una “situación caótica” con el despliegue masivo de agentes.
El gobernador reconoció el enojo de una parte de la población, pero pidió a los manifestantes mantener protestas pacíficas y no escalar la confrontación. “No muerdan el anzuelo”, dijo, al recordar que la ciudad ya vivió episodios de violencia y destrucción durante las protestas de hace cuatro años.
El gobernador también puso en duda el argumento del Departamento de Seguridad Nacional, que calificó el incidente como un acto de “terrorismo interno”. Para Walz, esa caracterización no se corresponde con la información disponible hasta ahora sobre el operativo y el contexto en el que ocurrió el tiroteo.