17 de enero de 2026

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Jameneí culpa a Trump por muertes y daños durante protestas en Irán

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El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, responsabilizó este sábado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por las víctimas y los daños registrados durante las protestas que han sacudido a la República Islámica en las últimas semanas.

“Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, afirmó Jameneí durante un acto religioso en Teherán, ante miles de personas.

La máxima autoridad política y religiosa del país sostuvo que las manifestaciones fueron parte de un “complot estadounidense” cuyo objetivo sería “devorar a Irán”. Según Jameneí, a diferencia de episodios anteriores, en esta ocasión el propio presidente estadounidense habría intervenido directamente.

“La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y alentó a los conspiradores, enviándoles el mensaje de que avanzaran sin miedo”, aseguró.

Jameneí afirmó que agentes de inteligencia de Estados Unidos e Israel habrían sido seleccionados para provocar disturbios e influir sobre la población iraní. No obstante, aclaró que Irán no buscará una guerra, aunque advirtió que no quedarán impunes quienes calificó como “criminales internos e internacionales”.

En un inusual reconocimiento, el líder supremo admitió que la situación económica del país es crítica, señalando que “el pueblo lucha por su sustento”, y exhortó a los funcionarios del Gobierno a redoblar esfuerzos para atender las demandas sociales.

Las protestas comenzaron el 28 de diciembre, tras el cierre de comercios en Teherán por la depreciación del rial, y se extendieron rápidamente por todo el país con consignas contra el régimen y el propio Jameneí.

El punto más álgido se produjo los días 8 y 9 de enero, cuando se registraron manifestaciones masivas, actos de vandalismo, ataques a edificios públicos, bancos incendiados y la quema de 53 mezquitas, según cifras oficiales.

Teherán sostiene que las protestas, inicialmente económicas, se tornaron violentas por la infiltración de actores externos respaldados por Washington y Tel Aviv. Trump, por su parte, llegó a advertir sobre una posible acción militar si continuaban las muertes, lo que fue interpretado como una amenaza directa.

Las autoridades iraníes no han ofrecido un balance oficial de víctimas, aunque admiten numerosas muertes y cifran en 3.000 los detenidos, a quienes califican de terroristas. En contraste, organizaciones opositoras en el exilio elevan la cifra a 3.428 fallecidos y más de 19.000 arrestados.