La fuerza aérea de Israel atacó zonas del sur y el este de Líbano entre la noche del lunes y la madrugada del martes, incluyendo áreas cercanas a Sidón, la tercera ciudad más grande del país, en una escalada que ocurre días antes de una reunión clave del gobierno libanés sobre el desarme de Hezbollah.
Uno de los bombardeos, ocurrido alrededor de la una de la madrugada de este martes, destruyó un edificio comercial de tres pisos en Sidón, una ciudad costera del sur del país. El ataque se produjo poco antes de que el comandante del ejército libanés deba informar al Ejecutivo sobre los avances de su misión para desarmar al grupo político-militar Hezbollah en zonas fronterizas con Israel.
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, condenó los ataques en un comunicado oficial, al considerar que contradicen los esfuerzos internacionales para reducir las hostilidades y los intentos del Estado libanés de ampliar su autoridad en regiones que durante años han estado bajo el control de Hezbollah y de avanzar en el proceso de desarme.
Un fotógrafo de The Associated Press en Sidón informó que el edificio alcanzado se encontraba en un distrito comercial con talleres y mecánicas, y que estaba deshabitado en el momento del ataque. Al menos una persona fue trasladada en ambulancia y los equipos de rescate continuaban la búsqueda de posibles afectados, aunque no se reportaron muertes.
El ejército de Israel confirmó que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones de almacenamiento de armas e infraestructura perteneciente a Hezbollah y al grupo Hamás. Reconoció que los objetivos estaban ubicados en zonas civiles, pero responsabilizó a las milicias por operar desde esas áreas.
Estos bombardeos forman parte de una serie de acciones militares casi diarias llevadas a cabo por Israel desde el alto el fuego alcanzado hace más de un año, que incluía el compromiso del Líbano de desarmar a los grupos insurgentes, un proceso que, según Israel, no se ha cumplido.
El operativo se produjo casi dos horas después de que el portavoz militar israelí en árabe, Avichay Adraee, advirtiera en la red social X sobre ataques inminentes contra objetivos en dos aldeas del valle oriental de Bekaa y en otras dos localidades del sur del país. La Agencia Nacional de Noticias de Líbano informó que una de las viviendas alcanzadas en la aldea de Manara pertenecía a Sharhabil al-Sayed, un comandante militar de Hamás que fue abatido en un ataque con dron israelí en mayo de 2024.
Tras la advertencia, las zonas fueron evacuadas y no se reportaron víctimas en esos bombardeos. Sin embargo, más temprano el lunes, el Ministerio de Salud libanés informó que un dron israelí atacó un automóvil en la aldea sureña de Braikeh, lo que dejó dos heridos. Según el ejército israelí, el objetivo eran dos miembros de Hezbollah.
El ejército libanés inició el año pasado el proceso de desarme de grupos palestinos, mientras que el gobierno anunció que para finales de 2025 todas las áreas cercanas a la frontera con Israel, conocidas como la zona sureña del Litani, estarán libres de presencia armada de Hezbollah.
Está previsto que el Ejecutivo libanés aborde formalmente el desarme de Hezbollah durante una reunión programada para este jueves, en la que participará el comandante del ejército, el general Rudolph Haikal.
Las operaciones aéreas israelíes del lunes se llevaron a cabo en localidades situadas al norte del río Litani, lejos de la frontera con Israel. El proceso de desarme impulsado por Beirut se produce tras una guerra de 14 meses entre Israel y Hezbollah, durante la cual gran parte del liderazgo político y militar del grupo respaldado por Irán fue eliminado.
El conflicto se inició el 8 de octubre de 2023, un día después del ataque de Hamás contra el sur de Israel, cuando Hezbollah lanzó cohetes hacia territorio israelí en apoyo a su aliado. Israel respondió con bombardeos masivos en septiembre de 2024 y posteriormente con una incursión terrestre.
La guerra concluyó en noviembre de 2024 con un alto el fuego mediado por Estados Unidos. Desde entonces, Israel ha continuado realizando ataques aéreos casi diarios, principalmente contra objetivos de Hezbollah, aunque también han muerto al menos 127 civiles, según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.