La Marina iraní advirtió este domingo que atacará el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln en cuanto se encuentre dentro de su alcance de fuego, al tiempo que declaró que su control sobre el estrecho de Ormuz se ha extendido al golfo de Omán, la puerta de entrada a esa estratégica vía marítima.
El contraalmirante Shahram Irani, comandante de la Marina del Ejército de Irán, anunció que tiene baterías de misiles costeros listos para activarse en el instante en que el portaaviones estadounidense entre en su radio de acción. “En cuanto el grupo aeronaval del USS Abraham Lincoln esté a tiro, vengaremos la sangre de los mártires del buque Dena lanzando diferentes tipos de misiles mar-mar”, declaró en declaraciones recogidas por la televisión estatal iraní, IRIB.
La referencia al Dena alude a la fragata iraní hundida por fuerzas estadounidenses el 4 de marzo, en los primeros días del conflicto. Irani precisó que las fuerzas iraníes están “supervisando de forma precisa y en tiempo real” todos los movimientos del grupo de ataque liderado por el portaaviones, actualmente desplegado en el mar de Arabia, a cientos de kilómetros del golfo de Omán y del estrecho de Ormuz.

El anuncio más significativo del contraalmirante fue la declaración de control total sobre el golfo de Omán. “Al este del estrecho de Ormuz, el golfo de Omán, considerado la puerta de entrada al estrecho de Ormuz y al golfo Pérsico, se encuentra bajo el control total de la Armada de la República Islámica de Irán”, afirmó. La declaración supone una ampliación del perímetro de control iraní más allá del propio estrecho, que Teherán dice haber bloqueado para la navegación hostil desde el inicio de las hostilidades.
El estrecho de Ormuz es una de las arterias energéticas más críticas del planeta: antes del conflicto, por allí transitaba una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo. Su bloqueo parcial ha enviado los mercados energéticos a la zozobra y amenaza con prolongar el impacto económico global durante meses.

Las amenazas de la Marina iraní se produjeron en una jornada en que el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, también advirtió que las tropas estadounidenses serían atacadas si intentaban una invasión terrestre. Qalibaf, ex comandante de la Guardia Revolucionaria, afirmó que Washington envía “abiertamente mensajes de negociación y diálogo” mientras “secretamente planea un ataque terrestre”, y aseguró que el ejército iraní lleva tiempo esperando esa eventualidad.
El diario The Washington Post informó este fin de semana que el Pentágono prepara planes para semanas de operaciones terrestres, que podrían incluir incursiones en zonas cercanas al propio estrecho de Ormuz, aunque el presidente Donald Trump aún no ha aprobado ningún despliegue. El USS Tripoli, un buque de asalto anfibio con cerca de 3.500 marines y marineros a bordo, llegó a la región el viernes.
En ese contexto, cancilleres de Arabia Saudita, Turquía y Egipto se reunieron este domingo en Islamabad, con Pakistán como anfitrión y mediador, para explorar vías de desescalada. Las conversaciones buscan avanzar en los contactos indirectos entre Washington y Teherán, que Trump ha reconocido pero que Irán ha desmentido públicamente.

Mientras tanto, el conflicto no dio tregua en la región. Las fuerzas iraníes lanzaron misiles y drones contra plantas de las dos mayores productoras mundiales de aluminio en Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. También fue alcanzado el parque industrial de Neot Hovav en Israel.
Los rebeldes hutíes de Yemen declararon su entrada formal en la guerra con ataques sobre objetivos israelíes, elevando la preocupación por una nueva escalada en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde transita habitualmente el 12% del comercio mundial.