Durante el Sermón de las Siete Palabras 2026, la Iglesia católica aseguró que el contenido de las letras de la música urbana, con expresiones obscenas y vulgares que incitan a excesos y al consumo de sustancias prohibidas, lacera la inocencia de niños y jóvenes.
En la Séptima Palabra, pronunciada por Sor Lourdes Martínez Arcángel, se reflexionó sobre la frase “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Además, destacó la entrega final de Jesús y las crisis de valores que enfrenta la sociedad.
Asimismo, pidió a los organismos competentes evaluar las letras de las canciones antes de su lanzamiento y crear leyes que penalicen contenidos que promuevan la violencia y el desenfreno.
Indicó que las autoridades encargadas de la regulación de espectáculos públicos enfrentan un creciente llamado de atención ante la difusión de contenidos musicales considerados perjudiciales para la formación de niños, adolescentes y jóvenes.
Añadió que diversos sectores han expresado su preocupación por el aumento de letras con mensajes explícitos, señalando su impacto en una audiencia cada vez más expuesta a este tipo de producciones.
En este contexto, se plantea la necesidad de establecer mecanismos de supervisión que obliguen a los compositores y productores a garantizar mayor responsabilidad en el contenido de sus obras.
Entre las propuestas figura la evaluación previa de las letras antes de su lanzamiento, así como la elaboración de un marco legal que sancione aquellas expresiones consideradas inapropiadas o dañinas.
Quienes respaldan estas medidas advierten que el consumo desmedido de este tipo de música puede incidir negativamente en los valores y comportamientos de los jóvenes, afectando su desarrollo integral. Asimismo, subrayan que la falta de regulación podría contribuir a la normalización de conductas que consideran nocivas para la sociedad.