2 de marzo de 2024

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El rupturista estadio de 1200 millones de dólares que promete revolucionar a la NBA

“Quiero a la gente en sus sillas, viendo el partido, no haciendo colas ni perdiendo el tiempo. Mi gran objetivo es tener un estadio para el verdadero fan del básquet, para que venga a ver partidos y esté lo más cómodo posible”. Steve Ballmer es un tipo distinto. Un empresario multimillonario que, tras aquella histórica compra de los Clippers a partir del escándalo de racismo de Donald Sterling, apostó fuerte cada año. Pese a sumar estrellas, no ha podido llevar al equipo menos conocido de Los ángeles hacia la gloria, pero en la parte del entretenimiento y el negocio no ha detenido su marcha. Y los progresos. Ahora lo que se viene es un estadio rupturista que pasará a ser el más importante de la NBA y, posiblemente, del mundo del deporte.

El revolucionario estadio de los Clippers costará al menos 1200 millones de dólares, tendrá un tablero-pantalla de 4000 metros cuadrados -cuando el promedio en la NBA es de 800- y tendrá la particularidad de contar con 1160 inodoros y mingitorios -el triple que cualquier otra arena-, básicamente porque Ballmer quiere que los hinchas dejen sus asientos por poco tiempo. Vayan compren y vuelvan, sin perder tiempo.

El Intuit Dome comenzó a construirse el 17 de septiembre de 2021, con el objetivo de que los Clippers salgan de las sombras de los Lakers y de las 17 pancartas de campeones que visten el techo del Crypto.com Arena. Hace un par de meses, Ballmer y su gente completaron otra fase más, avanzando rápido porque el contrato de alquiler con AEG, en la arena del LA Live, termina en 2024.

Con una capacidad para 18.000 personas, el nuevo monstruo del deporte en USA se edifica en un terreno de casi 12 hectáreas y tendrá instalaciones para preparación física y entrenamientos, incluyendo una clínica de medicina deportiva.

También contará con una plaza pública con negocios, un escenario para bandas, esa pantalla nunca vista alrededor del estadio y canchas de básquet, además de un hotel con 150 habitaciones. La franquicia tendrá también ahí sus oficinas, en un edificio de 7.000 metros cuadrados.

El Intuit Dome no está solo. El complejo tomó lugar de las antiguas pistas de carrera del Hollywood Park y es vecino, hacia el norte, del imponente SoFi Stadium, casa de los Rams y Chargers de la NFL.

El multimillonario Steve Ballmer, dueño de los Clippers (EFE/PAUL BUCK)
El multimillonario Steve Ballmer, dueño de los Clippers

La ciudad de Inglewood se ha mostrado dispuesta también a invertir en su infraestructura alrededor del proyecto que empleará para la creación de un sistema de traslado de personas para conectar la Línea K en dirección a los estadios. El proyecto incluye varios desarrollos y costaría alrededor de $1.5 mil millones. Un paso más en la revolución en infraestructura deportiva que por ahora no ha tenido un correlato deportivo.

El ex CEO de Microsoft -durante 14 años- llegó al equipo en 2014, luego de aquel escándalo de racismo que protagonizó Donald Sterling: los audios viralizados y una serie de testimonios que probaron que el millonario blanco denigraba a latinos y gente de otro color o procedencia. La NBA no lo dejó pasar, tomó cartas en el asunto y lo presionó para vender la franquicia. El resto lo hizo la Corte de California. Ballmer no tuvo dramas en desembolsar 2000 millones de dólares, haciendo historia como la compra más cara de todos los tiempos.

Ballmer apareció en escena con su conocido histrionismo y apostando fuerte, especialmente en el arraigado concepto del show business. Desde el día 1, buscó darle una vuelta de tuerca al crecimiento exponencial que iban experimentando los Clippers, el otrora vecino pobre de Los Ángeles, desde 2011. Deportivamente heredó un muy buen equipo, que en la primera temporada de la nueva gestión se mantuvo entre el lote de candidatos con marca de 56-26, pero recibió el primer golpazo al perder en semifinales de conferencia tras una serie que ganaba 3-1 (terminó 3-4). Otro golpe recibió a la siguiente campaña, que lo tuvo arriba con 53-29, pero todo terminó demasiado temprano: eliminación en primera ronda, pese a la ventaja de localía, ante Portland (4-2). Lo mismo pasó a la siguiente temporada: otra muy buena fase regular (51-31) que terminó en rápida salida (primera ronda, 4-3, ante Utah). Fue el comienzo del fin de aquel equipo que tenía a un Big 3 (Chris Paul-Blake Griffin-DeAndre Jordan) que dio show pero no pudo llegar adonde se esperaba.

El estadio tendrá capacidad para 18.000 personas

El estadio tendrá capacidad para 18.000 personas

La temporada siguiente (42-40), sin playoffs, fue la transición a otra nueva era. Una era que pintaba bien, con el recambio de algunas figuras emergentes, como Tobias Harris, Danilo Gallinari y Shai Gilgeous-Alexander. Fue cuando Ballmer y su gente cometió un grave error que, hay que admitir, nadie vio en ese momento. Al fichaje estrella de Kawhi Leonard, que venía de ser la gran figura de los campeones Raptors, se sumó el de Paul George. No estuvo mal, desde ese lugar, pero sí, con el tiempo, de lo que dio para sumar a PG9: Shai -hoy dentro del Top 10 de la NBA, líder de Oklahoma City, el equipo que más se benefició con aquel canje-, Gallinari y siete picks de draft. Es decir, todo por hoy, hipotecando el futuro.

En 2020 los Clippers metieron marca de 49-23 pero no pasaron la semi del Oeste, en la siguiente -con cambio de DT: Lue por el histórico Doc Rivers– avanzaron hasta la final de conferencia. Pero para esas altura sus superestrellas comenzaron a sufrir el paso de los años, aparecieron las lesiones y los Clippers hasta se quedaron sin playoffs en 2022. En la última campaña regresaron , pero Phoenix los sacó en primera ronda. Parece un karma para esta franquicia que ha crecido fuera de la cancha hasta ser una de las principales, que recauda mucho y gasta en consecuencia, pero por ahora la huella sólo la deja en el espectáculo… Y, en breve, en la infraestructura.

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