El presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa, llega este lunes a Alemania para mantener conversaciones centradas en la guerra en Medio Oriente, la reconstrucción de su país y el retorno de refugiados sirios, en su primer viaje a territorio alemán desde la caída del dictador Bashar al-Assad a finales de 2024.
Durante la visita, Sharaa tiene previsto reunirse con el canciller Friedrich Merz y con el presidente Frank-Walter Steinmeier. El mandatario sirio, ex líder rebelde islamista, logró en los últimos meses establecer vínculos con gobiernos occidentales y realizó giras por Estados Unidos, Francia y Rusia, en un intento por reposicionar a Siria en el escenario internacional tras más de una década de guerra civil.
El acercamiento diplomático derivó en el levantamiento de numerosas sanciones internacionales que pesaban sobre Siria. Desde Berlín, el portavoz del gobierno, Stefan Kornelius, confirmó que la agenda bilateral incluye la guerra en Medio Oriente, la situación política interna siria, los esfuerzos de reconstrucción y el regreso de ciudadanos sirios a su país.
En paralelo, Sharaa participará en un foro político y empresarial en Berlín que aborda las perspectivas de recuperación económica. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán sostuvo que “con el levantamiento de numerosas sanciones de la UE, la ONU y otros organismos tras el fin del régimen de Assad, se han sentado las bases para la recuperación económica”.
Antes de la llegada del mandatario, el Ministerio del Interior alemán anunció una iniciativa de cooperación destinada a apoyar al Ministerio de Gestión de Desastres de Siria y a capacitar a los servicios de emergencia. En tanto, consultado por la periodista alemana Eva Maria Michelmann, desaparecida en Siria, un portavoz oficial señaló que Berlín se encuentra “investigando” el caso.
La cuestión migratoria ocupa un lugar central en las conversaciones. Alemania recibió a cerca de un millón de refugiados sirios en los últimos años, muchos de ellos durante el pico de llegadas entre 2015 y 2016. El canciller Merz, en el poder desde mayo, endureció su política contra la inmigración irregular en un contexto de crecimiento del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.
En ese marco, Merz afirmó el año pasado que, tras el fin de la guerra civil, los ciudadanos sirios ya no tienen “motivos para solicitar asilo en Alemania”. El gobierno reanudó en diciembre las deportaciones de delincuentes hacia Siria, aunque los casos ejecutados hasta ahora son limitados. El canciller también sostuvo que espera que muchos refugiados regresen voluntariamente, lo que generó críticas de organizaciones que advierten sobre la persistencia de la violencia y las violaciones de derechos humanos.
La situación interna siria sigue marcada por la inestabilidad. Persisten tensiones sectarias con episodios de violencia, mientras el grupo Estado Islámico mantiene actividad en algunas regiones. A esto se suma la presencia militar de Israel en la zona desmilitarizada de los Altos del Golán y la continuidad de ataques e incursiones en territorio sirio.
El viaje de Sharaa se produce tras un aplazamiento. La visita estaba prevista inicialmente para enero, pero se postergó debido a los combates entre fuerzas gubernamentales sirias y las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por kurdos, en el norte del país.
La visita genera rechazo en sectores de la sociedad civil. El grupo KGD, que representa a la comunidad kurda en Alemania, acusó al presidente sirio de ser responsable de abusos graves. Su presidente, Ali Ertan Toprak, afirmó: “Ya en enero, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, habíamos expresado fuertes críticas a la visita prevista y habíamos convocado protestas”. También declaró: “A pesar de estas objeciones, el gobierno alemán ha mantenido hasta ahora la invitación. Consideramos que esto es manifiestamente erróneo.”
Por su parte, representantes de la minoría cristiana aramea reclamaron un “enfoque político integral que reconozca y consolide institucionalmente la diversidad histórica del país”. En este contexto, está prevista una manifestación en Berlín bajo el lema “Ninguna deportación implica tratos con violadores de los derechos humanos”, en rechazo a la posibilidad de acelerar retornos de refugiados a Siria.