El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la dependencia de suministros extranjeros de minerales críticos ha colocado a Estados Unidos y a sus aliados en una posición de vulnerabilidad sistémica, al calificar el control de estos recursos como un pilar fundamental de la defensa moderna, el funcionario llamó a construir una coalición internacional para blindar la seguridad económica y militar ante la concentración del mercado en manos de competidores estratégicos.
Durante la inauguración de la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos en el Departamento de Estado, Rubio vinculó la estabilidad de las cadenas de suministro con la capacidad de las naciones para proteger su soberanía, “Los minerales críticos son vitales para los dispositivos que utilizamos todos los días; ellos impulsan nuestra infraestructura, nuestra industria y nuestra defensa nacional”, afirmó ante delegaciones de más de 50 países, “No se habla lo suficiente de esto, pero es una parte clave de nuestra seguridad”.
La cumbre se celebró en medio de una tregua comercial de un año entre Washington y Beijing, tras restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras que sacudieron los mercados globales, Rubio dejó claro que Estados Unidos no está dispuesto a depender de un mercado dominado por un solo actor estratégico.
El secretario utilizó un repaso histórico para explicar cómo el país perdió su ventaja competitiva tras el descubrimiento en 1949 de la mina Mountain Pass en California, antiguo epicentro de la industria de tierras raras. Según dijo, Estados Unidos priorizó el diseño tecnológico mientras subcontrataba la extracción y el procesamiento. “Permitimos que nuestra industria de minerales críticos se marchitara y muriera para poder enfocarnos en la manufactura. Luego subcontratamos la manufactura”, afirmó. “Un día nos despertamos y nos dimos cuenta de que habíamos subcontratado nuestra seguridad económica y nuestro propio futuro”.
Bajo la premisa de que la seguridad económica es seguridad nacional, Rubio comparó la reunión con la Conferencia de Energía de Washington de 1974, que dio origen a la Agencia Internacional de Energía tras el embargo petrolero. El objetivo actual es crear un marco multilateral que proteja toda la cadena de producción frente a “disrupciones no comerciales”.
El vicepresidente JD Vance explicó que la estrategia incluye la creación de un bloque comercial preferencial con precios mínimos protegidos por aranceles para evitar lo que calificó como “guerra económica” mediante inundaciones de mercado con minerales baratos. Señaló que elementos como litio, cobalto, níquel y tierras raras son esenciales para motores de combate, misiles, radares y tecnologías militares. “Como mucho hablamos de la economía digital y de alta tecnología… pero no hay nada más real que los minerales críticos”, afirmó.
Como parte del blindaje estratégico, el gobierno anunció el “Project Vault”, un fondo de 12.000 millones de dólares destinado a crear la primera reserva estratégica de minerales críticos para la economía civil y de defensa. El proyecto combina un préstamo de 10.000 millones del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos con capital privado, en un modelo similar a la Reserva Estratégica de Petróleo.
David Copley, director sénior de Cadenas de Suministro Globales del Consejo de Seguridad Nacional, señaló que Estados Unidos descuidó durante décadas su sector minero y que la administración ahora invierte directamente en empresas estratégicas. “Estamos haciendo cosas que el gobierno estadounidense nunca había hecho antes… ya no estamos parados simplemente admirando el problema”, afirmó, al destacar que los permisos ambientales se redujeron de 29 años a menos de un mes en proyectos prioritarios.
La respuesta internacional fue encabezada por Japón, que anunció la creación del FORGE (Forum on Resource Geostrategic Engagement) para diversificar el suministro global. La ministra japonesa Yui Ohori advirtió que el “dumping” de precios basado en políticas no comerciales está desplazando a productores legítimos y monopolizando el mercado.
Rubio insistió en que la iniciativa requiere adopción multilateral para funcionar. “Esto solo funciona si es adoptado ampliamente por múltiples países”, dijo, al advertir que ningún Estado debe poder usar el acceso a minerales como herramienta de presión geopolítica. La cumbre cerró con la intención de convertir las discusiones en acuerdos vinculantes en un plazo de 180 días, lo que el secretario definió como una nueva etapa de seguridad y prosperidad compartida.