El presidente estadounidense Donald Trump y su vicepresidente JD Vance iniciaron el jueves la campaña republicana para las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre con actos en estados de mayoría conservadora, en un intento por reanimar a sus votantes ante contiendas que se presentan más ajustadas de lo previsto.
El jefe de Estado viajó a Texas y Oklahoma para abrir lo que definió como una campaña intensa de 32 días. Durante un discurso en una fábrica de camiones de Denton, al noroeste de Dallas, afirmó que confía en una victoria republicana. “Creo que vamos a ganar. En todos los lugares a los que he ido, hemos ganado”, aseguró. El mandatario también rechazó versiones sobre una supuesta falta de compromiso con la campaña: “Estoy involucrado en esto como nunca antes”.
Más tarde, en un mitin en Durant, Oklahoma, reconoció la preocupación de su partido por varios distritos. “Nos preocupa Michigan, nos preocupa Texas. Nos preocupan algunos estados”, afirmó, antes de añadir que “todo se reduce a 35 contiendas diferentes”.
Por su parte, Vance hizo campaña en Lakeland, Florida, donde presentó a los republicanos como una opción de “sentido común” frente a los demócratas. “Tengo el trabajo más fácil del mundo”, bromeó y apuntó: “Puedo hablar de lo locos que están los demócratas”.

Los actos de Trump y Vance ocurrieron en medio de señales de desgaste para el oficialismo. Una encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos Associated Press-NORC indicó que solo el 17% de los adultos estadounidenses aprueba la gestión de Trump sobre el costo de vida. El sondeo también ubicó en 26% la aprobación de Trump en materia económica, el nivel más bajo de su presidencia.
El control del Congreso se definirá en las elecciones de noviembre. Dirigentes republicanos expresaron preocupación por el impacto de los precios elevados, el costo de los combustibles y la prolongación de la guerra en Irán sobre las perspectivas electorales del partido. Ante este debate, Trump sostuvo que los republicanos no comunicaron de forma adecuada los resultados de su Gobierno. “Quizás no lo estamos vendiendo bien”, deslizó en Texas.
El presidente dedicó parte de sus discursos a cuestionar a su antecesor, Joe Biden, y a defender la guerra en Irán. También atribuyó a la administración anterior el encarecimiento del costo de vida: “Creo que la inflación es muy real, pero ellos son los que la provocaron”. “Yo soy quien la está reduciendo, y tenemos que lograr que se sepa de alguna manera, porque están usando el término ‘accesibilidad’”.
El presidente Donald Trump ampliará su gira hacia distritos más disputados en las próximas semanas, aunque los estrategas republicanos evitarán enviarlo a lugares donde crean que su presencia puede perjudicar a sus candidatos, según una fuente del partido consultada bajo condición de anonimato en diálogo con Associated Press.

La escala de Trump en Oklahoma también buscó alcanzar al mercado mediático de Dallas-Fort Worth, con el objetivo de que su mensaje llegara a los votantes de Texas que podrían respaldar a Paxton.
El mandatario viajará el viernes a Mobile, Alabama, para apoyar al senador Tommy Tuberville en su carrera por la gobernación estatal y reforzar el respaldo al representante republicano Byron Donalds en el vecino Panhandle de Florida.
Donalds compite por la gobernación de Florida contra David Jolly, un republicano que pasó a ser independiente y ahora se presenta como demócrata. La contienda se desarrolla en un estado de mayoría republicana, aunque el partido enfrenta inquietud por el costo de vida y por el debate sobre los centros de datos de inteligencia artificial.
El vicepresidente JD Vance hizo campaña el jueves en el centro de Florida para apoyar a Donalds, un día después de participar en Texas en un acto con el candidato republicano Eric Flores. Flores enfrenta una competencia ajustada por una banca en la Cámara de Representantes en el sur del estado.
Trump también tiene previstos actos el sábado en Vandalia, Ohio, y el lunes en Grand Island, Nebraska. La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, explicó esta semana a senadores republicanos que el presidente mantendrá una campaña intensa, con actos casi diarios, hasta las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.