Las organizaciones opositoras nicaragüenses que forman la Plataforma de Unidad por la Democracia (Pude) señalaron que la expulsión del embajador español en Managua, Sergio Farré, y de su adjunto «nace del miedo» que tienen los esposos y copresidentes del país, Daniel Ortega y Rosario Murilllo, tras lo ocurrido con Nicolás Maduro en Venezuela.
«Es sumamente inusual y dañina la reacción de la dictadura hacia el Gobierno de España, que tanto ha colaborado con Nicaragua. Pero esa estrategia nace del miedo, no de la fortaleza», dijo la presidenta de la organización Nicaragua Freedom Coalition (NFC), que forma parte de Pude, Rosalía Gutierrez-Huete, en un audio enviado a los medios.
Gutiérrez-Huete, conocida en círculos políticos como ‘la embajadora de la oposición en Washington’, argumentó que los «supuestos aliados» internacionales de Ortega y Murillo «son débiles».
«Recordemos Venezuela, las tibias reacciones de Rusia y China frente a la crisis de Maduro demostraron que no arriesgarán mucho por sus socios y si no hicieron más por Venezuela, harán menos por Nicaragua», señaló.
«Irán es otro aliado clave (de los sandinistas en Nicaragua), pero ese país está atravesando su propia crisis interna», añadió Gutiérrez-Huete, galardonada en noviembre pasado con la condecoración española de la Orden de Isabel La Católica por su lucha por el regreso de las libertades y la democracia en Nicaragua.
Ortega y Murillo se dieron cuenta de que «quedan solos rodeados de aliados poco confiables y cada vez más aislados del mundo democrático», resumió.
Por su lado, el abogado nicaragüense desnacionalizado Roger Reyes dijo que Pude condena «enérgicamente la expulsión injustificada del embajador de España y su adjunto, ordenada por la dictadura sandinista».
«Esta decisión arbitraria es un ataque más en contra de quienes defienden los derechos humanos y la democracia en Nicaragua», anotó.
Reyes destacó que España ha otorgado la nacionalidad española por carta de naturaleza a cientos de nicaragüenses despojados de la suya, y que en noviembre de 2025 acogió a 245 refugiados nicaragüenses.
Asimismo, el letrado consideró que la expulsión de los diplomáticos españoles «revela la verdadera estrategia de Ortega y Murillo: el auto aislamiento deliberado».
«Rompe relaciones con la democracia para evadir las acusaciones de crimen de lesa humanidad que pesen sobre ellos. Se acercan solo a Rusia, a China e Irán buscando protección y regímenes autoritarios», indicó.
El Gobierno de Nicaragua continúa guardando silencio sobre la expulsión del embajador español en Managua y de su adjunto.
Ni Ortega ni Murillo ni la Cancillería se han referido tampoco a la expulsión de su embajador en Madrid, Maurizio Carlo Gelli, y de otro diplomático de Managua, ordenada por el Gobierno de España en «estricta reciprocidad» por la «injusta expulsión» de Sergio Farré.
Las tensiones entre ambos países han sido constantes en los últimos años y en 2021 el régimen de Daniel Ortega denunció «la continua intromisión» de España en los asuntos internos de Nicaragua.
En respuesta, el Gobierno español llamó a consultas a su entonces embajadora en Managua, María del Mar Fernández-Palacios, y rechazó de forma «tajante» las acusaciones del Gobierno nicaragüense. EFE