Cuando los cielos del Caribe tenían sello dominicano.
A inicios de la década de 1950, la República Dominicana poseía algo que pocos países de la región podían exhibir: una aviación militar poderosa, moderna y disciplinada, desproporcionada para el tamaño del país, pero estratégica para el momento histórico.
Los aviones que vemos en esta imagen pertenecían a la Aviación Militar Dominicana, equipada en gran parte con aeronaves de guerra excedentes de la Segunda Guerra Mundial, adquiridas a los Estados Unidos en excelente estado operativo. No eran aviones decorativos ni de desfile: eran máquinas de combate reales, con alcance, armamento y pilotos entrenados.
En ese entonces, la aviación dominicana era considerada la más fuerte del Caribe y Centroamérica, y una de las más respetadas de América Latina cuando se medía capacidad relativa, mantenimiento y nivel de operatividad. Para un país pequeño, el poder aéreo dominicano era sencillamente impresionante.
Pero esta fuerza no solo cumplía una función militar.
Era también un mensaje político: control interno, disuasión regional y demostración de autoridad. Cada avión alineado en la pista representaba presencia, vigilancia y poder del Estado.
Hoy, esta imagen no es solo historia militar.
Es testimonio de una época en la que la República Dominicana apostó a los cielos como símbolo de fuerza, orden y respeto internacional.
Hoy no queda nada
Si miramos al pasado, nos damos cuenta de que tan poderoso era mi país, ya hoy en dia esa fuerza militar no existe, nos han invadido y sin tirar ni un solo disparo los Haitianos, y las autoridades que están para defendernos, solo se busca el dinero en las fronteras de nuestro país sin importar el daño que se le hace a la economía y a sus habitantes nacionales.
Una de esa muestra es como ver que los militares llegan a la frontera y para ellos es un premio a su desempeño, porque cada migrante Haitiano, tiene que pagar una cuota para pasar a República Dominicana y además pagar por los servicios que se le brinda del dinero de nosotros a las embarazadas y con la educación, ni se diga ya que miles de dominicanos son dejados fuera de las escuelas por que ya los cupos lo tienen ocupado esos ilegales.
A esto sumale el dinero que se roban los funcionarios y familia de funcionarios que muchos de los casos están pasando revista en las diferentes cortes dominicana pero no son nunca sentenciado a pagar condena por los crímenes financieros que tienen o que se le llevan.
En otra perspectiva, República Dominicana esta huérfana de autoridad