El exsecretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, advirtió este martes que la organización enfrenta su mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que llamó a los líderes europeos a dejar de “adular” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha intensificado su retórica sobre Groenlandia.
Desde el Foro Económico Mundial en Davos, Rasmussen declaró a la agencia AFP que las amenazas del mandatario estadounidense representan un riesgo directo para la estabilidad de la alianza atlántica.
“No es solo una crisis para la OTAN. Es una crisis para la comunidad transatlántica y para el orden mundial tal como lo conocemos”, dijo.
“El tiempo de adular a Trump se acabó”
El también ex primer ministro de Dinamarca criticó duramente la actitud conciliadora que algunos líderes europeos han adoptado frente a Trump. En su opinión, es hora de responder con firmeza y unidad.
“Lo único que Trump respeta es la fuerza. El tiempo de adular se acabó. Ya basta”, enfatizó Rasmussen.
Sus declaraciones llegan mientras líderes europeos, incluido el actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se preparan para reuniones bilaterales con Trump en Davos.
Groenlandia: la línea roja
El centro de la tensión es Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, que Trump insiste en que Estados Unidos debería adquirir. En los últimos días, el mandatario ha difundido imágenes manipuladas con IA que simulan la ocupación de Groenlandia por EE. UU., lo que ha generado alarma diplomática en Europa.
Rasmussen fue tajante:
“Groenlandia no está en venta. Y como experto inmobiliario, Trump debería saber que si una propiedad no está en venta, no se puede comprar”.
El exjefe de la OTAN advirtió que un ataque o intento militar de EE. UU. sobre Groenlandia significaría, de facto, el colapso de la alianza.
Rusia, China y el desvío de foco de Ucrania
Rasmussen alertó que esta crisis interna en la OTAN solo beneficia a potencias como Rusia y China, al generar divisiones estratégicas. Además, denunció que el tema de Groenlandia está funcionando como una “arma de distracción masiva”, que desvía la atención internacional del conflicto en Ucrania.
“Todo el mundo está hablando ahora de Groenlandia, que no representa una amenaza real. La invasión rusa a Ucrania sí lo es”, advirtió.
Salida diplomática: sí al diálogo, no a la cesión
A pesar de la tensión, Rasmussen sostuvo que aún es posible evitar una ruptura. Propone actualizar el acuerdo militar de 1951 entre EE. UU. y Dinamarca, permitir inversiones estadounidenses en el Ártico y excluir a China y Rusia de cualquier interés sobre Groenlandia. Pero advirtió que ceder la soberanía sería una línea inaceptable.
“Podemos admitir todos sus deseos, excepto uno. Groenlandia no está en venta”, concluyó