31 de marzo de 2026

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Aliados de Trump en el golfo Pérsico piden a seguir hasta derrotar decisivamente a Irán

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Washington (AP).- Aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico, encabezados por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, están instando al presidente Donald Trump a que continúe con la guerra contra Irán, alegando que Teherán no ha quedado lo suficientemente debilitado por la campaña de bombardeos encabezada por Washington durante el último mes, según funcionarios estadounidenses, israelíes y de países del golfo.

Luego de quejarse en privado al empezar el conflicto de que no se les dio un aviso previo adecuado del ataque estadounidense-israelí, y tras reprochar que Estados Unidos había ignorado sus advertencias de que la guerra tendría consecuencias devastadoras para toda la región, algunos de los aliados regionales están planteando ahora a la Casa Blanca que el momento ofrece una oportunidad histórica para incapacitar de una vez por todas al gobierno clerical de Teherán.

En conversaciones privadas, funcionarios de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin han transmitido que no quieren que la operación militar termine hasta que haya cambios significativos en el liderazgo iraní o se produzca un giro drástico en el comportamiento de Irán, según los funcionarios, que no están autorizados a hacer comentarios públicos y hablaron a condición de guardar el anonimato.

Las naciones del Pérsico hicieron su petición mientras Trump vacila entre afirmar que el diezmado liderazgo de Irán está listo para que el conflicto llegue a su fin, y amenazar con intensificar aún más la guerra si no se alcanza pronto un acuerdo.

Mientras tanto, el mandatario estadounidense tiene dificultades para reunir apoyo público en su país a una guerra que ha dejado más de 3.000 muertos en todo Oriente Medio y está sacudiendo la economía global. Aun así, Trump se muestra cada vez más seguro de contar con el respaldo total de sus aliados más importantes en la región, incluidos algunos que se mostraban reticentes ante una nueva campaña militar en los prolegómenos de la guerra.

“Arabia Saudí está contraatacando duramente. Qatar está contraatacando. Los Emiratos Árabes Unidos están contraatacando. Kuwait está contraatacando. Baréin está contraatacando”, declaró Trump el domingo por la noche a bordo del Air Force One, mientras se dirigía a Washington desde su casa en Florida. “Todos están contraatacando”.

Los países del golfo Pérsico albergan fuerzas y bases de Estados Unidos, desde las cuales la Casa Blanca ha lanzado ataques contra Irán, pero no se han sumado a los ataques ofensivos.

Los aliados de EEUU en el Pérsico apoyan la guerra en distintos grados
Aunque los líderes regionales respaldan en términos generales los empeños de Estados Unidos, un diplomático del golfo Pérsico describió que hay cierta división, y que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos encabezan las exhortaciones a incrementar la presión militar sobre Teherán.

Los EAU se han convertido quizá en el país más belicista del Pérsico, y están presionando con fuerza para que Trump ordene una invasión terrestre, señaló el diplomático. Kuwait y Baréin también favorecen esa opción. Los EAU, que han sufrido más de 2.300 ataques con misiles y drones por parte de Irán, se han irritado aún más a medida que la guerra se prolonga y las ofensivas que reciben amenazan con empañar su imagen de ser un centro seguro, impecable y adinerado del comercio y el turismo en Oriente Medio.

Omán y Qatar, que históricamente han desempeñado el papel de intermediarios entre el Irán aislado económicamente durante largo tiempo y Occidente, prefieren una solución diplomática.

El diplomático indicó que Arabia Saudí ha sostenido ante Estados Unidos que poner fin a la guerra ahora no producirá un “buen acuerdo”, uno que garantice la seguridad de los vecinos árabes de Irán.

Los saudíes dicen que un eventual acuerdo para poner fin a la guerra debe neutralizar el programa nuclear de Irán, destruir sus capacidades de misiles balísticos, poner fin al apoyo de Teherán a grupos aliados y, además, garantizar que la República Islámica no pueda cerrar el estrecho de Ormuz en el futuro, como ha ocurrido durante el conflicto. Antes de la guerra, aproximadamente el 20% del petróleo mundial pasaba por esa vía marítima.

Lograr esos objetivos requeriría un giro drástico por parte de la teocracia que ha estado al mando del país desde la Revolución Islámica de 1979, o su salida del poder.

Por su parte, altos funcionarios emiratíes se han vuelto más directos en su retórica hacia Irán.

“Un régimen iraní que lanza misiles balísticos contra hogares, convierte el comercio global en un arma y apoya a grupos aliados ya no es una característica aceptable del panorama regional”, escribió Noura Al Kaabi, ministra de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, en una columna publicada el lunes por el periódico The National, el cual es redactado en inglés y vinculado al Estado. “Queremos una garantía de que esto no volverá a ocurrir jamás”.