La jubilada Cristina Blackmore, propietaria de una unidad residencial en Brooklyn, sería una de las miles de afectadas si se aprueba un aumento de 9.5% de los impuestos a la propiedad, tal como lo ha planteado el alcalde Zohran Mamdani, cómo una alternativa para abordar el déficit presupuestario proyectado en 5,4 mil millones de dólares de la Ciudad de Nueva York.
“Esto es algo inaceptable. Ser propietario de una residencia, no te hace millonario. Los jubilados que somos propietarios, luego de muchos sacrificios, ya estamos tomando decisiones duras entre nuestras medicinas y el alto costo de la electricidad. Exigimos que el alcalde honre su palabra y trabaje por la asequibilidad de la clase trabajadora. No que nos termine de hundir”, protestó Cristina, quien formó parte este lunes de una manifestación de diferentes organizaciones y cámaras comerciales que rechazaron en las escalinatas de la alcaldía que se avance en este incremento impositivo.
Propietarios e inquilinos de los cinco condados, calificaron esta idea como “escandalosa”, pues afectaría a más de 3 millones de unidades residenciales y más de 100,000 propiedades comerciales en toda la ciudad.

Escalada inflacionaria
En opinión de los manifestantes, este ajuste dispararía no solo los precios de la renta, sino también los costos de los alimentos y de muchos servicios, poniendo “a la ciudad más costosa de Estados Unidos” en otra escalada inflacionaria.
“A los neoyorquinos de clase trabajadora, se les pide que carguen con un peso que no pueden soportar. Ningún presupuesto debería equilibrarse a costa de quienes menos pueden. Las familias trabajadoras no deberían ser utilizadas como palanca en negociaciones políticas”, reclamó el reverendo y activista Tristan Salley, de la Iglesia Bethel de Harlem.
El alcalde Mamdani presentó un presupuesto preliminar para el año fiscal 2027 de unos 127 mil millones de dólares y advirtió de un déficit presupuestario proyectado, que la ciudad debe cubrir antes de que termine el ciclo presupuestario.
Frente a ese “agujero” para cubrir algunos programas sociales en el futuro, el mandatario planteó dos caminos para generar ingresos, la primera opción sería aumentar impuestos a quienes ganan más de $1 millón y el alza impositiva a las corporaciones.
El desafío planteado por el alcalde es que si esta opción no es aprobada por la legislatura estatal y la gobernadora Kathy Hochul, incrementar el impuesto a la propiedad sería su “última carta bajo la manga”.
Los castigados
Ante esa ola de preocupación y rechazo, la concejal de partes del sur de Brooklyn, Susan Zhuang, retó al mandatario municipal a borrar por completo de su hoja de ruta esta posibilidad y prometió combatir con un grupo de miembros de la cámara esta posibilidad.
“Ninguna de las personas que están aqui son dueños de corporaciones millonarias. Son personas que están trabajando fuerte para poder cubrir sus gastos comunes. Son jubilados que luchan por sobrevivir para terminar siendo castigados con un impuesto que se traduciría en miles de dólares anuales. Esto no tiene sentido. ¿Esta es la ruta a la asequibilidad?”, aseveró la legisladora local.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Cámaras de Comercio Multiétnicas de la Ciudad de Nueva York se rebeló al mandatario municipal, advirtiendo que convocará a una gran coalición de organizaciones para hacer frente en todos los escenarios a esta propuesta.
“Es lógico pensar que por ejemplo, en el caso de los supermercados y tiendas de comestibles, e incluso las bodegas, recibirán el impacto de un aumento de los impuestos a la propiedad. Por su puesto, los landlord ajustarán la renta en los próximos contratos y eso se revertirá en aumento de precios para los consumidores”, razonó el líder gremial.