Tener presión arterial alta no implica renunciar a la vida sexual. Cuando la hipertensión está controlada y la persona se encuentra estable, generalmente es posible mantener relaciones. El riesgo cambia cuando existen problemas cardiovasculares graves, síntomas importantes o una presión que permanece sin controlar.
Durante la excitación y el orgasmo aumentan temporalmente la frecuencia cardíaca y la presión arterial. La actividad sexual suele representar un esfuerzo comparable con caminar a paso rápido o subir dos tramos de escaleras, aunque su intensidad varía. Esa comparación es orientativa y no sustituye una evaluación médica cuando hay síntomas o enfermedad cardíaca.
Las personas con hipertensión no controlada, angina inestable, insuficiencia cardíaca avanzada o arritmias de alto riesgo deben posponer las relaciones sexuales hasta recibir tratamiento y estabilizar su condición. El dolor de pecho que aparece en reposo o con esfuerzos mínimos requiere valoración médica.
Quienes han sufrido un infarto recientemente también necesitan una evaluación antes de retomar la actividad sexual. El momento adecuado depende de la recuperación, el tratamiento recibido y la capacidad para realizar esfuerzos sin síntomas. La Asociación Americana del Corazón recomienda consultar al equipo médico y destaca la utilidad de la rehabilitación cardíaca.
Otro aspecto fundamental es revisar los medicamentos. El sildenafil, conocido como Viagra, el tadalafil, comercializado como Cialis, y el vardenafil pueden ser opciones para algunos hombres con hipertensión, pero requieren comprobar previamente su estado cardiovascular y los demás tratamientos que utilizan.
Estos medicamentos no deben combinarse con nitratos, como la nitroglicerina o los preparados de isosorbida empleados para tratar la angina. La interacción puede ocasionar una caída peligrosa de la presión arterial.
Las recomendaciones clínicas establecen evitar la administración de nitratos durante al menos 24 horas después del sildenafil o vardenafil y durante al menos 48 horas después del tadalafil. Estos intervalos no constituyen una autorización para alternarlos por cuenta propia: cualquier decisión corresponde al personal médico.
Si durante las relaciones aparecen dolor u opresión en el pecho, dificultad intensa para respirar, molestias que se extienden al brazo, cuello o mandíbula, o sensación de desmayo, se debe interrumpir la actividad y solicitar atención de emergencia.
También requieren asistencia inmediata la debilidad repentina de un lado del cuerpo, la dificultad para hablar, las alteraciones visuales o un dolor de cabeza súbito y extremadamente intenso. Ante posibles señales de infarto o accidente cerebrovascular, debe llamarse al 9-1-1.
Si un tratamiento para la presión afecta el deseo o la función sexual, conviene comunicarlo al médico. Suspenderlo sin orientación puede comprometer el control de la enfermedad; el equipo de salud puede evaluar alternativas.