4 de noviembre de 2026

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Zapatero admite al juez que no conserva pruebas que acrediten que las joyas fueron un «regalo personal» de Arabia Saudí

Zapatero
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José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno, ha reconocido este miércoles ante el juez de la Audiencia Nacional que «no conserva en su poder ningún elemento periférico de las joyas», que asegura que fueron un «regalo personal» de Arabia Saudí, ni un recibo de aquella entrega ni tampoco documentación de esos objetos.

Esta confesión se produce horas después de que el juez José Luis Calama ordenara a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que investigue quién es el autor del sello punzón grabado en las joyas de más valor incautadas a José Luis Rodríguez Zapatero. La marca en cuestión es rectangular y cuenta con una T en el centro, y el magistrado tomó esta decisión tras recibir un peritaje de 138 páginas que concluye que las piezas son de fabricación comercial y de muy probable origen asiático, y que las gemas rojas de uno de los juegos no pueden considerarse rubíes.

La defensa de Zapatero ha presentado un recurso de apelación contra la negativa del juez José Luis Calama a enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí solicitada por el ex presidente para aclarar el origen de las joyas, localizadas en una caja fuerte en su despacho.

Calama dijo que la comisión rogatoria «carece, en el momento presente, de un mínimo elemento objetivo de corroboración que permita apreciar su utilidad, necesidad y pertinencia», y recordó que Zapatero dispone de «medios directos para intentar obtener la corroboración de los hechos que afirma».

Pero en su escrito, el letrado reconoce que Rodríguez Zapatero «no conserva en su poder ningún elemento periférico del propio regalo, que tampoco tuvo nunca una especie de recibí o resguardo de aquella entrega, ni conserva los estuches de las joyas, ni certificado o documentación alguna relativa a esos objetos».

No obstante, asegura que «estas manifestaciones no se pueden considerar extrañas, especialmente si se tiene en cuenta no solo el contexto en que se produjo la entrega, sino especialmente que han transcurrido diecinueve años desde aquel momento».

Zapatero sostiene que tres juegos de joyas incautados fueron un obsequio «personal» del rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, –fallecido en 2015– que este le entregó en su vivienda familiar del Palacio de la Moncloa en junio de 2007, y que guardó junto a joyas de origen familiar y otros regalos de amigos «sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material».

Al respecto, el letrado explica que cuando el ex presidente recibió las joyas, «ni le extendieron ni él mismo extendió un acuse de recibo de la entrega, pues esa actuación es extravagante en el contexto en el que se produjo». Además, añade que «frente a estas objeciones tangenciales», ni el fiscal ni el juez ofrecen una alternativa a esta explicación que razonablemente permita explicar con otra lógica y con otros datos, la aparición de las joyas».

Por ello, y con «la finalidad de esclarecer los hechos», insiste «con toda coherencia» que «se remita una comisión rogatoria al Reino de Arabia Saudí, que es la vía más directa, efectiva, proporcionada y completa para acreditar el relato explicativo de las joyas».

Y en este sentido confía en lo que pueda figurar en los archivos de la Casa Real Saudí, y en el resultado de la cooperación jurídica con ese Estado, pues «se ha ofrecido una explicación suficiente y razonable», que «precisaría de confirmación o de corroboración, al no existir documentos sobre las piezas, o certificados, u otros elementos que pudieran servir de indicios de su procedencia».

El escrito también arremete contra el juez porque «parece que exige que el hecho de recibir un regalo importante de un jefe de Estado extranjero tendría que ir en todo caso acompañado de toda la documentación y de los elementos accesorios necesarios para su adecuada identificación, inventario y custodia».