2 de noviembre de 2026

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El creciente descontento por el costo de vida y la inflación récord hundieron la popularidad de Donald Trump

Donald Trump
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El panorama político de Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más convulsos de los últimos años. A pocas semanas de las elecciones intermedias fijadas para el próximo 3 de noviembre de 2026, la administración de Donald Trump enfrenta una severa tormenta política por el descontento ciudadano ante el alto costo de vida y la persistencia de la inflación.

De acuerdo con datos oficiales de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), la realidad económica que perciben los hogares estadounidenses contrasta con los indicadores macroeconómicos oficiales.

El fenómeno guarda similitudes con el desgaste político que sufrió su antecesor, Joe Biden, en 2022, y amenaza con arrebatar a los republicanos las estrechas mayorías que mantienen en la Cámara de Representantes y el Senado.

Ante este escenario, la Casa Blanca prepara un plan de contingencia para gobernar mediante órdenes ejecutivas y decretos en caso de que el Partido Demócrata tome el control del Capitolio.

¿Por qué la inflación y el costo de vida pesan más que los datos macroeconómicos?

Pese a que el gobierno federal defiende los resultados generales de crecimiento y dinamismo laboral, la experiencia cotidiana de los ciudadanos refleja una profunda crisis de asequibilidad.

Los productos básicos, el combustible, la vivienda y los servicios continúan encareciéndose por factores internos y externos.

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De acuerdo con datos oficiales de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), la realidad económica que perciben los hogares estadounidenses contrasta con los indicadores macroeconómicos oficiales.

Según los registros de la Oficina de Estadísticas Laborales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.6 por ciento en septiembre respecto al mes anterior, con una tasa anual de 3.7 por ciento. El sector energético ha sido uno de los más afectados:

  • El precio de la gasolina aumentó 9.1 por ciento en un solo mes.
  • El índice energético acumuló un incremento anual de 20.4 por ciento.

Esta presión inflacionaria se ve agravada por las políticas comerciales proteccionistas de la Casa Blanca, en particular los aranceles a productos extranjeros, que encarecen las importaciones y los bienes de consumo.

También influyen las tensiones geopolíticas, como el conflicto con Irán, que han desestabilizado los mercados de combustibles.

El impacto en la opinión pública también se refleja en las encuestas. Un sondeo conjunto de The Associated Press (AP) y el Centro NORC, realizado entre el 24 y el 28 de septiembre a 2,140 adultos, señala que:

  • 17 por ciento de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump frente al costo de vida.
  • 26 por ciento respalda su manejo general de la economía.
  • 65 por ciento responsabiliza directamente a las políticas del mandatario por los precios elevados.

Esta última cifra supera la carga de culpa que los votantes atribuyeron a Biden antes de las elecciones intermedias de 2022.

En la misma línea, una encuesta del Pew Research Center, publicada en octubre, muestra que 65 por ciento de los ciudadanos considera que las medidas económicas de Trump han empeorado las condiciones del país.

El respaldo también disminuyó dentro de su propia base partidista: solo 39 por ciento de los republicanos afirma que sus medidas han mejorado la economía, frente a 57 por ciento que opinaba lo mismo en enero.

¿Qué estados muestran avances demócratas rumbo a las elecciones?

El malestar ciudadano ha trascendido las encuestas de aprobación y ha modificado la intención de voto en los comicios legislativos.

Una nueva serie de sondeos de The New York Times y la Universidad de Siena apunta a un fortalecimiento de los candidatos demócratas en siete estados clave para definir el control del Senado.

  1. Texas: El legislador estatal demócrata James Talarico supera con 50 por ciento frente a 43 por ciento al fiscal general republicano Ken Paxton. Texas no ha elegido a un senador demócrata desde 1988.
  2. Kansas: El aspirante demócrata Adam Hamilton aventaja al senador republicano Roger Marshall por 49 a 44 por ciento. El estado no vota por los demócratas para la Cámara alta desde 1932.
  3. Maine y Ohio: En Maine, el demócrata Troy Jackson supera a la senadora republicana Susan Collins por 51 por ciento frente a 45 por ciento. En Ohio, el exsenador demócrata Sherrod Brown aventaja al republicano Jon Husted por 49 a 44 por ciento.
  4. Michigan: El demócrata Abdul El-Sayed mantiene una ventaja de 11 puntos, con 52 por ciento frente a 41 por ciento del republicano Mike Rogers.
  5. Iowa y Alaska: En Iowa, la contienda se mantiene en empate técnico; en Alaska, los demócratas conservan una diferencia estrecha.
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El malestar ciudadano ha trascendido las encuestas de aprobación y ha modificado la intención de voto en los comicios legislativos.

Este cambio contrasta con las elecciones presidenciales de 2024, cuando Trump se impuso en cinco de estos siete estados por márgenes de dos dígitos.

El descontento por el costo de vida, la caída del respaldo entre votantes jóvenes y latinos, y la ventaja demócrata en la percepción sobre la gestión económica y la política exterior han abierto una posibilidad para que la oposición recupere el Congreso.

Para lograrlo en el Senado, los demócratas necesitan conservar sus escaños actuales y arrebatar al menos cuatro a los republicanos.

¿Qué plan prepara la Casa Blanca ante un posible Congreso demócrata?

La Casa Blanca lleva meses preparándose para un escenario en el que el Partido Demócrata tome el control de la Cámara de Representantes y el Senado.

Según confirmaron un alto funcionario y fuentes cercanas al gobierno federal, el subjefe de gabinete Stephen Miller, el director de presupuesto Russell Vought y el asesor jurídico Will Scharf trabajan desde abril en un plan de gobernabilidad unilateral.

La estrategia busca identificar medidas ejecutivas en materia de inmigración, aranceles, costos de la vivienda y asignación de fondos federales que Trump pueda implementar sin pasar por el Congreso.

Cuando se le consultó a una fuente de la Casa Blanca sobre su comodidad gobernando mediante autoridad ejecutiva bajo una mayoría opositora, respondió: “muy cómodo”.

La administración planea:

  • Utilizar declaraciones de emergencia nacional.
  • Modificar normas sobre subvenciones federales mediante la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB).
  • Redirigir dinero sin el aval legislativo.
  • Endurecer normativas comerciales y migratorias por decreto.

Sin embargo, los expertos advierten que un Congreso demócrata conservaría herramientas de freno, entre ellas bloquear nombramientos judiciales y de la Corte Suprema, además de realizar investigaciones, emitir citaciones y ordenar auditorías parlamentarias para fiscalizar las decisiones del Ejecutivo.

¿Cómo puede impactar esta crisis política y económica en las familias?

Para los ciudadanos que enfrentan diariamente el encarecimiento de la canasta básica, la pugna de poderes en Washington se traduce en un escenario de incertidumbre económica con posibles repercusiones directas:

  1. Presiones sobre los precios: Las políticas arancelarias continuarán incidiendo en el costo de las importaciones, la energía y los bienes de consumo masivo, lo que limitaría el alivio para los hogares.
  2. Incertidumbre en servicios y vivienda: Las medidas federales para abaratar la construcción y facilitar el acceso habitacional dependerían de decretos unilaterales y batallas judiciales, lo que podría retrasar soluciones.
  3. Parálisis legislativa: La polarización institucional podría provocar bloqueos en nuevas leyes de estímulo fiscal y dejar la estabilidad económica sujeta a las decisiones del Poder Ejecutivo y a la evolución de los mercados internacionales.
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La recta final hacia el 3 de noviembre de 2026 pondrá a prueba la respuesta de los gobernantes ante el malestar por la inflación y el costo de vida.

¿Qué está en juego antes del 3 de noviembre de 2026?

La recta final hacia el 3 de noviembre de 2026 pondrá a prueba la respuesta de los gobernantes ante el malestar por la inflación y el costo de vida.

Los demócratas centran su estrategia en la asequibilidad y el descontento económico, mientras la Casa Blanca prepara una estrategia de autoridad ejecutiva ante la posibilidad de un Congreso opositor.

Para las familias, los datos más relevantes son el comportamiento de los precios, el costo de la energía, las propuestas sobre vivienda y el resultado de las elecciones legislativas, ya que estos factores definirán el margen de acción del gobierno federal y del Congreso.