26 de octubre de 2026

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De las yolas a la guerra en Rusia: las peligrosas rutas que han recorrido dominicanos en busca de una vida mejor

Rusia 2
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Santo Domingo.- Salieron de República Dominicana con la esperanza de ganar más dinero, conseguir un empleo y ofrecerles un mejor futuro a sus familias. Sin embargo, algunos terminaron en campos de batalla, otros desaparecieron en el mar y muchos más enfrentaron peligrosas travesías por selvas, desiertos y fronteras controladas por redes de tráfico de migrantes.

Las recientes denuncias de dominicanos que viajaron a Rusia atraídos por supuestas oportunidades laborales y terminaron vinculados a la guerra contra Ucrania han vuelto a colocar en el centro del debate una realidad que el país conoce desde hace décadas: los riesgos que algunos ciudadanos están dispuestos a asumir para emigrar.

Lo que antes se reflejaba principalmente en las embarcaciones clandestinas que partían hacia Puerto Rico o en los viajes irregulares hacia Estados Unidos, ahora también aparece en contratos laborales en idiomas extranjeros, promesas de salarios elevados y reclutamientos que pueden terminar en zonas de conflicto armado.

¿Qué lleva a una persona a arriesgarlo todo para emigrar?

La búsqueda de mejores ingresos, el deseo de adquirir una vivienda, ayudar económicamente a los familiares, pagar deudas o acceder a empleos que consideran mejor remunerados son algunas de las motivaciones que aparecen en las historias de quienes deciden emigrar.

ARCHIVO-Imagen muestra a un hombre sentado afuera de su casa en RD.
ARCHIVO-Imagen muestra a un hombre sentado afuera de su casa, en un batey en RD..-

Pero las expectativas económicas también pueden ser aprovechadas por intermediarios que presentan los viajes como oportunidades rápidas y seguras.

En determinados casos, los migrantes conocen parte de los riesgos y aun así deciden emprender el recorrido. En otros, denuncian que recibieron información engañosa sobre el trabajo, el destino o las condiciones que enfrentarían.

Rusia: una oportunidad laboral que terminó en el frente de guerra

El caso de Rusia constituye una de las manifestaciones más recientes de los peligros asociados a determinadas ofertas de trabajo en el extranjero.

Juan Carlos Ávila se reporta desde la guerra entre Rusia y Ucrania
Juan Carlos Ávila se reporta desde la guerra entre Rusia y Ucrania.-

El canciller Víctor Bisonó reveló que las autoridades dominicanas habían identificado más de 30 casos de nacionales vinculados al conflicto entre Rusia y Ucrania, una cifra que había aumentado desde los aproximadamente 20 expedientes conocidos inicialmente.

La situación salió a la luz luego que el porgrama N Investiga presentara familiares que denunciaron que sus parientes habían viajado atraídos por propuestas de empleos técnicos, trabajos de construcción, soldadura y otras actividades civiles, pero que posteriormente fueron incorporados a instalaciones militares rusas.

Uno de los testimonios  es de de Jesús Campusano, de 52 años, residente en Bajos de Haina, quien recibió una propuesta para trabajar como soldador en la ciudad rusa de Kazán.

Según relató su hermana, Cristina Campusano, al llegar a Rusia le presentaron documentos en ruso, le retiraron el pasaporte y posteriormente recibió un uniforme militar. La familia denunció que terminó expuesto a la posibilidad de ser enviado al frente de combate.

Este  fenómeno evidencia hasta dónde puede llegar una promesa de mejores ingresos: desde una oferta laboral recibida en República Dominicana hasta la posibilidad de terminar participando en una guerra a miles de kilómetros de distancia.

Las yolas hacia Puerto Rico: una ruta que durante décadas ha cobrado vidas

Mucho antes de las denuncias sobre la guerra en Rusia, miles de dominicanos habían intentado llegar irregularmente a Puerto Rico a través del Canal de la Mona, una de las rutas marítimas más peligrosas del Caribe.

ARCHIVO 2019. Dominicanos en un viajes en yola hacia Puerto Rico
ARCHIVO 2019. Dominicanos en un viajes en yola hacia Puerto Rico.-

Las travesías se realizan en embarcaciones que, en muchos casos, carecen de las condiciones necesarias para transportar a decenas de personas durante largas horas de navegación.

El exceso de pasajeros, las fallas mecánicas, la falta de equipos de seguridad y las fuertes corrientes marinas convierten estos viajes en operaciones de alto riesgo.

Las autoridades dominicanas han desarrollado durante años operativos para interceptar embarcaciones, detener organizadores y rescatar pasajeros.

En reportes divulgados por la Armada Dominicana, durante 2026 se documentaron 7,587 personas rescatadas o detenidas en operaciones relacionadas con viajes clandestinos entre 2023 y mediados de 2025, un indicador de la magnitud de los intentos de salida por mar.

Detrás de esas cifras existen personas que venden propiedades, recurren a préstamos o comprometen los ahorros familiares para pagar a organizadores de viajes clandestinos.

Puerto Rico representa para muchos la posibilidad de acceder al territorio estadounidense y, eventualmente, encontrar mejores condiciones laborales enfrentando el riesgo más grave que es la desaparición en el mar.

Cuando una embarcación naufraga, las familias pueden pasar días o semanas esperando noticias. En determinados casos, los cuerpos nunca son recuperados y los desaparecidos permanecen sin una confirmación definitiva de su destino.

La vuelta por México: pagar para intentar alcanzar el sueño americano

Otra de las modalidades utilizadas por dominicanos ha sido la denominada vuelta por México, una expresión popular para referirse a los viajes que buscan alcanzar Estados Unidos mediante recorridos por varios países de América Latina.

No se trata de una sola ruta. Dependiendo de los requisitos migratorios, los controles fronterizos y los contactos disponibles, algunos viajeros han iniciado su recorrido en Centroamérica y otros en países sudamericanos.

ARCHIVO 2024- Migrantes cruzando la selva del Darién en la frontera entre Panamá y Colombia.
ARCHIVO 2024- Migrantes cruzando la selva del Darién en la frontera entre Panamá y Colombia.-

En muchos casos, el trayecto implica utilizar vuelos comerciales hasta un país donde sea posible ingresar y luego continuar por tierra hacia el norte.

Durante ese recorrido, los migrantes pueden quedar expuestos a redes que cobran por el transporte, los alojamientos, los cruces fronterizos y los supuestos contactos necesarios para alcanzar territorio estadounidense.

Para algunos migrantes, la travesía hacia Estados Unidos ha incluido el paso por la selva del Darién, ubicada entre Colombia y Panamá. El recorrido exige atravesar montañas, ríos y zonas selváticas donde las lluvias, las corrientes y la falta de alimentos pueden poner en peligro la vida.

A las dificultades naturales se suman las denuncias de robos, agresiones sexuales, extorsiones y otros abusos cometidos por grupos criminales. Hasta noviembre de 2024, un total de 315 dominicanos cruzaron la  selva del Darién durante ese año, según datos del Servicio Nacional de Migración de Panamá

Para quienes parten desde República Dominicana, llegar al Darién supone haber realizado previamente desplazamientos por otros países, lo que aumenta los gastos y la dependencia de intermediarios.

Europa: cuando la ruta peligrosa comienza con un pasaporte falso

Los riesgos de la migración irregular no siempre están relacionados con embarcaciones precarias o travesías por territorios inhóspitos. En algunos casos, el peligro comienza con la entrega de dinero a organizaciones que prometen facilitar la entrada a Europa mediante documentación fraudulenta.

Durante 2026, las autoridades españolas informaron sobre investigaciones contra redes que habrían facilitado el ingreso irregular de ciudadanos dominicanos utilizando identidades y documentos colombianos.

Imagen ilustrativa de un avión partiendo hacia Europa. Creada con IA.
Imagen ilustrativa de un avión partiendo hacia Europa. Creada con IA.-

El mecanismo consistía en aprovechar las diferencias entre los requisitos de entrada aplicables a determinadas nacionalidades.

Estas organizaciones podían utilizar conexiones aéreas por distintos países de América Latina antes de trasladar a los viajeros hacia territorio europeo.

La magnitud de la diáspora dominicana ayuda a comprender la importancia social y económica de la migración, aunque no debe confundirse con la cantidad de personas que utilizan vías irregulares.

Las cifras permiten dimensionar el fenómeno migratorio dominicano. De acuerdo con la quinta edición del Registro Sociodemográfico de los Dominicanos Residentes en el Exterior, presentada en julio de 2026 por el Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX), 3,030,647 dominicanos y personas de origen dominicano residen en 129 países y territorios.

Esto representa una población equivalente a más de una cuarta parte de los habitantes del territorio nacional, aunque no significa que todos hayan emigrado personalmente, ya que el registro también comprende personas de ascendencia dominicana nacidas fuera del país. La mayoría de esa diáspora se concentra en América del Norte, que reúne el 84.9 %, mientras Europa representa el 9.8 %.

Detrás de esos millones de residentes en el exterior existen historias de éxito, reunificación familiar y movilidad económica. Pero también hay una realidad menos visible: la de quienes intentan llegar por vías irregulares, confían en intermediarios o aceptan ofertas laborales sin conocer completamente las condiciones que encontrarán.