La Metropolitan Transportation Authority advirtió que los nuevos trenes y autobuses necesarios para modernizar el sistema de transporte de Nueva York podrían costar hasta US$1,000 millones adicionales debido a los aranceles impuestos a productos y materiales importados.
La agencia informó durante una reunión de su junta directiva que actualmente supervisa la adquisición de aproximadamente US$23,000 millones en vagones de tren y autobuses. Aunque esos vehículos se fabrican en Estados Unidos, una parte importante de sus componentes proviene de otros países y ahora enfrenta tarifas que han elevado los costos de producción.
Funcionarios de la MTA indicaron que el impacto ya comienza a reflejarse en el precio de los nuevos vagones del metro. Según la agencia, el costo de construir los nuevos trenes aumentó 30 % desde enero de 2025.
Uno de los principales obstáculos para la MTA es la dependencia de proveedores extranjeros. Jessie Lazarus, responsable del programa de material rodante de la agencia, explicó que algunos componentes son altamente especializados y no cuentan actualmente con suficientes alternativas fabricadas en Estados Unidos.
Entre las piezas y materiales mencionados figuran acero al carbono procedente de Japón, motores para ventiladores fabricados en Italia y componentes electrónicos de Taiwán.
“Hoy, los aranceles sobre material rodante fabricado en EE.UU. están diluyendo la inversión del contribuyente estadounidense”, sostuvo Lazarus durante la reunión.
La funcionaria agregó que los fabricantes enfrentan costos adicionales al adquirir componentes que, en algunos casos, no pueden obtener de proveedores estadounidenses por razones técnicas o por disponibilidad limitada.
La preocupación de la MTA no se limita al aumento de costos. La agencia teme que el incremento reduzca el alcance de su programa de inversiones a cinco años y la obligue a reconsiderar cuántos trenes y autobuses puede comprar con los recursos disponibles.
Ante ese escenario, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, envió una carta al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, para solicitar que el gobierno federal exima a la MTA de los aranceles aplicados a los componentes extranjeros necesarios para fabricar sus trenes y autobuses.
Hochul sostuvo que la agencia ya cumple con las reglas federales de “Buy America”, que exigen que al menos el 70 % del producto final sea fabricado en territorio estadounidense.
La gobernadora argumentó que las tarifas terminan afectando a una agencia que realiza inversiones para modernizar infraestructura y vehículos producidos en Estados Unidos.
“Los aranceles de Trump han creado un impuesto de US$1,000 millones al transporte público y ponen estas mejoras en riesgo”, afirmó Hochul en un comunicado.
La MTA considera que una exención podría eliminar gran parte del impacto adicional previsto y permitir que continúe con el nivel de inversión contemplado originalmente.