27 de septiembre de 2026

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De una oferta de empleo a la guerra: la ruta de los dominicanos reclutados para Rusia

Rusia
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Durante décadas, la trata de personas ha estado asociada principalmente con la explotación sexual. Sin embargo, N Investiga documentó una modalidad que estaría utilizando falsas ofertas de empleo para captar dominicanos y trasladarlos hasta Rusia, donde algunos terminan incorporados a las Fuerzas Armadas en medio de la guerra contra Ucrania.

La investigación identificó ofertas laborales, rutas internacionales, documentos, testimonios de familiares y denuncias formales que apuntan a un patrón de captación mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería. En otros casos, los propios reclutados habrían viajado con conocimiento de que serían enviados al conflicto.

DE UNA OFERTA DE TRABAJO A UNA ZONA DE GUERRA

Más de cuatro años después de la invasión rusa a Ucrania, el conflicto continúa, pero sus efectos ya no se limitan al territorio donde se desarrolla la guerra.

N Investiga encontró en páginas dominicanas especializadas en empleos ofertas para incorporarse a las Fuerzas Armadas de Ucrania, dirigidas a técnicos de drones, médicos, especialistas en sistemas de lanzagranadas, exploradores, ametralladores, fusileros y francotiradores.

Los salarios anunciados oscilan entre 1,100 y 2,800 dólares, además de beneficios como pagos durante el entrenamiento, alimentación, vacaciones y remuneraciones adicionales por cada período de permanencia en el frente.

Al acceder a estos anuncios, los interesados son remitidos a una plataforma oficial del Ministerio de Defensa de Ucrania dirigida a extranjeros que desean incorporarse a sus fuerzas armadas. Allí aparecen más de 200 vacantes con remuneraciones que pueden alcanzar los 10 mil dólares mensuales.

Pero el escenario cambia cuando se trata de dominicanos que llegan a Rusia bajo supuestas ofertas de empleo que posteriormente terminan en compromisos militares.

Carlos Manuel Sánchez Díaz, coordinador del Comité de los Derechos Humanos para la Región Sur, explica que no todos los casos responden al mismo patrón:

“Alrededor de unos 50 tenían conocimiento pleno de que iban a una guerra y dieron su consentimiento”.

La diferencia estaría en aquellos casos en los que la persona desconoce que terminará en un conflicto armado, es trasladada mediante engaños, pierde el control de sus documentos o queda sometida a condiciones que no conocía al momento de viajar.

Uno de los casos que mayor notoriedad ha alcanzado es el de Juan Carlos Ávila Espaillat, un dominicano de 28 años, oriundo de Higüey.

Antes de viajar a Rusia trabajaba en áreas vinculadas con la seguridad y como salvavidas en hoteles de Bávaro. A sus familiares les dijo inicialmente que viajaría porque había conocido a una mujer rusa que le conseguiría trabajo.

Posteriormente, documentos obtenidos por N Investiga establecen que el 16 de agosto firmó un documento emitido por el Punto de Selección para el Servicio Militar por Contrato de Moscú, mediante el cual certificaba que había superado el proceso de selección para prestar servicio militar bajo contrato en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

Su historia se hizo viral luego de publicar fotografías y videos vestido con uniforme militar y mostrando su experiencia en territorio ruso.

Actualmente se encuentra herido.

Su hermano, Carlos Ávila, asegura que su estado de salud es delicado y que ha sido sometido a dos cirugías. La familia teme que, una vez recuperado, pueda ser enviado nuevamente al frente.

A diferencia de otros casos investigados, Carlos sostiene que su hermano sí sabía que iba a la guerra y firmó voluntariamente el contrato. Sin embargo, reconoce que nunca contó a sus familiares la verdadera naturaleza de su viaje.

El hermano también asegura que continúan llegando mensajes de dominicanos interesados en viajar a Rusia atraídos por los salarios.

 LA RUTA DEL ENGAÑO: EMPLEOS FALSOS, VIAJES Y ENTRENAMIENTO MILITAR

Las primeras denuncias sobre dominicanos presuntamente llevados a Rusia mediante engaños fueron recibidas por el Comité de los Derechos Humanos de la Región Sur a finales de junio.

Uno de los casos documentados corresponde a Juan Carlos de la Cruz, quien salió del país el 28 de junio después de recibir una supuesta oferta de trabajo en electricidad.

Su ruta habría incluido República Dominicana, Colombia y Turquía, hasta llegar a Rusia. Posteriormente, sus familiares denunciaron que habría sido trasladado a la región de Donbás para recibir entrenamiento militar.

De acuerdo con el Comité, las autoridades dominicanas tendrían documentados más de 200 casos relacionados con dominicanos reclutados o contactados para viajar a Rusia.

El patrón identificado comienza, en muchos casos, en las redes sociales, con ofertas de empleos técnicos como mecánica, soldadura, electricidad o trabajos en el área de salud.

Uno de los denunciantes, cuya identidad fue protegida por seguridad, explicó que para poder iniciar el viaje tuvo que endeudarse para conseguir dinero y tramitar su pasaporte.

Según su relato, los supuestos empleadores también solicitaban fotografías y datos personales antes de gestionar los boletos aéreos.

La investigación pudo identificar, hasta el momento, cuatro rutas utilizadas para trasladar a los dominicanos:

  • República Dominicana – Colombia – Turquía – Rusia.
  • República Dominicana – España – Turquía – Rusia.
  • República Dominicana – Colombia – Brasil – Rusia.
  • República Dominicana – Panamá – Turquía – Rusia.

En algunos casos, el supuesto destino laboral inicial era Panamá.

Así ocurrió con Maico Enrique Campusano Félix, de 32 años, quien le dijo a su madre que viajaría a Panamá para trabajar en mecánica. Sin embargo, Panamá era solo una escala. El trayecto continuó hacia Turquía y posteriormente Rusia.

Días después, su madre recibió una llamada en la que su hijo le reveló que estaba pasando hambre y frío y que no sabía que terminaría en ese país.

Una historia similar es la de Lorenzo García Peguero, técnico en publicidad de 32 años y padre de tres hijos, quien habría salido del país con una propuesta laboral en Panamá y terminó en Rusia.

Otro caso corresponde a Juan Ramón Sánchez Brioso, de 39 años y padre de seis hijos, quien viajó bajo una oferta de trabajo en mecánica o soldadura. Su madre asegura que al llegar le entregaron un contrato redactado en ruso que no pudo comprender antes de firmarlo.

N Investiga también tuvo acceso a documentos utilizados durante el proceso de traslado, entre ellos una carta de invitación redactada en ruso, inglés y español que presenta el viaje como parte de un supuesto programa de intercambio cultural.

La existencia de estos documentos no permite establecer por sí sola quién está detrás de la operación, pero constituye una pista para determinar quién organiza los viajes y quién recibe a los dominicanos al llegar a territorio ruso.

Una vez en Rusia, según los testimonios recopilados, comenzaría otra etapa: retención de documentos, restricciones de comunicación, entrenamiento militar y firma de contratos con el Ministerio de Defensa ruso.

Carlos Manuel Sánchez Díaz sostiene que cuando una persona es trasladada mediante engaño para ser utilizada en una guerra, podrían configurarse delitos relacionados con trata y tráfico de personas.

FAMILIAS EN LA INCERTIDUMBRE

En República Dominicana existen al menos tres denuncias formales presentadas ante el Departamento de Trata y Tráfico de Personas de la Policía Nacional entre el 25 de agosto y el 15 de septiembre de 2026.

Las denuncias corresponden a familiares que aseguran haber perdido el contacto con sus seres queridos o que descubrieron, después de su salida del país, que habían terminado en Rusia y no en el supuesto empleo que les habían ofrecido.

Entre los lugares identificados como puntos de captación aparecen el Distrito Nacional, Santo Domingo, Higüey, San Pedro de Macorís, San Juan de la Maguana y La Romana, aunque las denuncias concentran especial atención en Bajos de Haina, San Cristóbal.

El Comité de los Derechos Humanos de la Región Sur estima que más de 100 personas de esa zona habrían salido del país bajo este tipo de ofertas.

El diputado de la Fuerza del Pueblo por La Romana, Carlos De Pérez, también ha denunciado casos de jóvenes de esa provincia contactados mediante redes sociales con ofertas de trabajo como cocineros, soldadores y mecánicos.

Las familias describen ahora una realidad completamente distinta a la prometida.

Una madre consultada por N Investiga aseguró que su hijo, quien salió del país pensando que tendría un empleo, terminó enfrentando condiciones de entrenamiento militar y problemas de salud.

Mientras tanto, familiares de otros afectados han acudido al Ministerio de Relaciones Exteriores, al Departamento de Trata y Tráfico de Personas de la Policía Nacional y a legisladores para solicitar asistencia.

El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió este viernes una alerta en la que exhortó a los ciudadanos a verificar la procedencia de las ofertas laborales, la identidad de los empleadores y las condiciones de contratación, especialmente cuando las gestiones se realizan exclusivamente por medios digitales o mediante intermediarios cuya identidad no puede ser comprobada.

La Cancillería también advirtió que cualquier vinculación con un conflicto armado representa graves riesgos para la vida y aseguró que ofrecerá asistencia consular a los dominicanos que se encuentren en situación de riesgo y realizará las gestiones necesarias para facilitar su retorno seguro al país.

Una de las madres entrevistadas resumió la angustia de las familias con una petición directa:

“Yo quiero que el presidente haga algo por él, que me traiga a mi hijo. Yo quiero a mi hijo en mi casa”.

LAS PREGUNTAS QUE AÚN NO TIENEN RESPUESTA

Más allá de los testimonios, documentos y denuncias recopilados permanecen abiertas varias interrogantes: ¿quién está detrás de estas ofertas?, ¿quién contacta a los dominicanos?, ¿quién financia los viajes?, ¿quién organiza las rutas?, ¿quién recibe a los jóvenes cuando llegan a Rusia? y, sobre todo, ¿cómo terminan pasando de supuestos trabajadores a integrantes de una estructura militar?

Responder estas preguntas será determinante para establecer si se trata de casos aislados de reclutamiento voluntario o si existe una red organizada que estaría aprovechándose de la vulnerabilidad económica de dominicanos para trasladarlos a un escenario de guerra.

Porque una cosa es viajar sabiendo que se va a combatir y otra muy distinta es salir del país pensando que se conseguirá un empleo y terminar, sin saberlo, en medio de una guerra.

Mientras las autoridades investigan, decenas de familias permanecen en República Dominicana esperando saber si sus hijos, esposos, hermanos o prometidos regresarán con vida.

Y detrás de cada oferta que promete dinero y una nueva oportunidad, queda una advertencia: lo que comienza como un viaje en busca de trabajo puede terminar convirtiéndose en un viaje sin retorno.