Una nueva oleada de bombardeos rusos causó el sábado al menos siete fallecidos y casi 60 lesionados en diversas regiones ucranianas, coincidiendo con el endurecimiento de las operaciones de Moscú ante la proximidad de un nuevo invierno bajo fuego.
El mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamó una acción contundente a las potencias aliadas frente a la escalada del conflicto, mientras las fuerzas ucranianas respondieron atacando complejos químicos en territorio ruso.
Los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff visitaron Moscú y Kiev la semana pasada, pero por ahora no han anunciado ningún avance en las conversaciones para poner fin a los combates.
Entre los blancos de ataques del sábado figuró la siderúrgica ArcelorMittal, que informó que otras dos personas murieron por un ataque con misil contra su planta en la ciudad central de Krivói Rog, en el centro de Ucrania.
“Subrayamos que nuestra planta es una instalación civil de la industria minera y metalúrgica, y condenamos enérgicamente estos insidiosos ataques del enemigo”, señaló la compañía, que reportó daños en sus instalaciones de producción.
Zelenski dijo que un ataque ruso contra un edificio de apartamentos en Odesa también dejó 37 heridos. Equipos de rescate buscaban a dos personas desaparecidas.
Otras 11 personas resultaron heridas en Chornomorsk, en la región de Odesa.
“Cuando los rusos convierten tan descaradamente a gente común en objetivo de sus ataques terroristas resulta frustrante que la respuesta de las potencias más fuertes del mundo no corresponda al nivel de la escalada de Rusia”, declaró Zelenski.
Kiev también ha intensificado sus ataques de represalia dentro de Rusia.
Zelenski dijo que Ucrania atacó “empresas químicas” en la región de Perm, en los Urales rusos, y en la región central de Samara.
“La guerra debe sentirse en casa. Esto es importante”, afirmó Zelenski.