El Gobierno de Pedro Sánchez ha instalado una enorme plataforma wifi en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, donde se aloja un importante número de los alrededor de 20.000 ilegales –principalmente adolescentes, niñas y mujeres– que han invadido la ciudad autónoma desde el 30 de julio y que permanecen aún en territorio español.
Con esta instalación, los invasores que se encuentran en el CETI pueden contar con conexión a internet gratis, financiada por el Ejecutivo central, merced a una plataforma que puede hacer que el wifi llegue incluso a la Playa del Trampolín, situada a unos 200 metros del centro de estancia de inmigrantes donde también se sitúan miles de ilegales, acampados en este lugar desde hace más de un mes.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, que depende directamente del Gobierno central, es el lugar prioritario de envío de ilegales que accedieron a España el pasado 30 de julio a través de la frontera del Tarajal. Con Ceuta en una situación de emergencia máxima debido a la invasión, el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez, el mismo que niega la implicación de Marruecos en la entrada masiva y renuncia a aportar cifras, ha optado por la instalación de una antena gigante para aportar mayor comodidad con el libre acceso a internet a los residentes del CETI y a los que se encuentran en los alrededores del centro.
Este periódico se ha puesto en contacto con Orange, empresa encargada de aportar la conexión wifi al CETI y los alrededores, incluyendo la Playa del Trampolín. «Hemos reforzado las capacidades de nuestras redes para contribuir a garantizar la continuidad, calidad y resiliencia de las comunicaciones», comunica la empresa a OKDIARIO, además de resaltar que el «compromiso» de la empresa es «asegurar que ciudadanos, empresas, administraciones públicas y servicios de emergencia dispongan en todo momento de las mejores capacidades de conectividad».
Así viven los vecinos del CETI
Esta DIARIO visitó hace unas semanas el CETI, días después de la invasión, y un vecino de la ciudad, residente en una urbanización a escasos metros, aseguró que llevan «años sufriendo una situación complicada», aunque lo sucedido tras la entrada masiva de ilegales «no tiene precedentes».
«Estamos desbordados y es muy complicado porque venden información que no se corresponde con la realidad», adelantaba uno de los vecinos, que ahora tendrá que convivir con unos ilegales a los que el Gobierno aporta todas las comodidades posibles para que permanezcan en este centro en lugar de optar por una devolución inmediata a sus países de origen.