El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció este martes que Washington prevé imponer nuevas sanciones contra el sector bancario iraní como parte de una ofensiva económica que podría incorporar medidas adicionales cada semana para aumentar la presión sobre Teherán.
Bessent adelantó que una primera sanción contra una entidad bancaria podría anunciarse esta semana y otra la próxima, al tiempo que aseguró que Estados Unidos mantiene conversaciones con sus aliados para ampliar el alcance de las medidas. Las declaraciones fueron ofrecidas durante una reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 en Asheville, Carolina del Norte.
El funcionario explicó que la Administración de Donald Trump también evalúa sancionar a empresas de arrendamiento de aeronaves y otras entidades que mantengan negocios con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
La estrategia busca restringir el acceso de Irán al sistema financiero internacional mediante sanciones secundarias contra instituciones y empresas que faciliten operaciones vinculadas con Teherán o con la Guardia Revolucionaria.
Bessent afirmó que Washington pretende rastrear y congelar activos relacionados con el CGRI en diferentes partes del mundo y advirtió que la presión económica continuará. “Tenemos tolerancia cero”, declaró.
La nueva ofensiva se produce en medio de una escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, después de meses de sanciones, restricciones al comercio petrolero y episodios de confrontación militar directa.
Bessent prevé menor dependencia del estrecho de Ormuz
El secretario del Tesoro también se refirió al futuro del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial y por donde normalmente circula alrededor del 20 % del petróleo global.
Bessent aseguró que, en un plazo aproximado de dos años, el desarrollo de oleoductos terrestres y rutas alternativas podría reducir considerablemente la dependencia del estrecho para transportar petróleo desde el golfo Pérsico.
Según el funcionario, ese proceso podría restarle valor estratégico a la vía marítima, que actualmente constituye uno de los principales puntos de presión de Irán en su enfrentamiento con Washington.
La importancia de Ormuz ha aumentado desde el inicio del conflicto, debido a la fuerte reducción del tráfico marítimo. Aunque el presidente Donald Trump ha asegurado que el paso se encuentra abierto, el volumen de embarcaciones que lo atraviesan continúa muy por debajo de los niveles registrados antes de las hostilidades.
Irán amenaza con una respuesta militar
En respuesta a las medidas estadounidenses, el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que su país podría responder militarmente si Estados Unidos intensifica el bloqueo contra sus puertos y embarcaciones.
Qalibaf sostuvo que un bloqueo naval constituye una acción militar y advirtió que, si se impide a Irán exportar petróleo desde el golfo Pérsico, Teherán podría dificultar también las exportaciones de otros países de la región.
El dirigente iraní aseguró además que su país no permitirá que Estados Unidos restablezca plenamente la navegación por la ruta meridional del estrecho mientras Washington, según la posición de Teherán, no cumpla los compromisos establecidos en el memorando de entendimiento alcanzado en junio.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó este martes que Teherán estaría dispuesto a retomar el cumplimiento de ese acuerdo si Estados Unidos hace lo mismo. El entendimiento buscaba frenar las hostilidades y abrir un período más amplio de negociaciones, pero las diferencias entre las partes impidieron consolidarlo.
Nuevos ataques elevan la tensión
Las advertencias se producen después de que fuerzas estadounidenses atacaran el domingo lanzadores iraníes cerca de la isla de Larak, junto al estrecho de Ormuz.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) aseguró que fuerzas de la Guardia Revolucionaria se preparaban para lanzar cohetes equipados con minas marítimas contra la zona. Irán rechazó la versión estadounidense y respondió posteriormente con misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania, que fueron interceptados por las defensas jordanas.
La nueva escalada ha vuelto a generar preocupación sobre el abastecimiento internacional de energía. Los precios del petróleo reaccionaron al alza ante el temor de que las hostilidades dificulten aún más el tránsito de crudo por el estrecho.
Teherán ha convertido Ormuz en uno de sus principales instrumentos de presión, mientras Estados Unidos intenta restablecer el tráfico comercial y, paralelamente, intensifica su estrategia para reducir los ingresos petroleros iraníes y aislar financieramente a las entidades vinculadas con la Guardia Revolucionaria.