17 de agosto de 2026

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Cinco directores de Policía nombrados por Abinader y la Policia sigue sin reforma y sus agentes cada día menos preparados

Cinco directores de Policia nombrados por Abinader y la Policia sigue sin reforma y sus agentes cada dia menos preparados
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Desde que Luis Abinader asumió la Presidencia en agosto de 2020, la Policía Nacional ha tenido cinco directores generales: Edward Ramón Sánchez González, Eduardo Alberto Then, Ramón Antonio Guzmán Peralta, Andrés Modesto Cruz Cruz y, ahora, Ernesto Rafael Rodríguez García.

La sucesión de mandos permite observar no solo la frecuencia con la que el Poder Ejecutivo ha cambiado la cabeza de la institución, sino también la evolución de las prioridades policiales durante estos seis años: desde el relanzamiento de la reforma y la reorganización interna, pasando por el patrullaje por cuadrantes y la profesionalización, hasta una etapa de mayor énfasis en inteligencia, tecnología, control territorial y medición de resultados.

El primero en asumir fue Edward Ramón Sánchez González, designado por Abinader mediante el Decreto 326-20, el 16 de agosto de 2020. El general de brigada fue ascendido a mayor general y colocado al frente de la Policía Nacional desde el comienzo de la nueva administración.

Sánchez González llegó a una institución que debía enfrentar un escenario marcado por la pandemia de COVID-19 y, al mismo tiempo, por la promesa presidencial de impulsar una transformación profunda del cuerpo policial. Al ser posesionado, el Gobierno presentó su llegada como el inicio de un nuevo capítulo dentro del proceso de transformación policial, con énfasis en mejorar las condiciones de los agentes, la logística y la relación de la institución con la ciudadanía.

Edward Ramón Sánchez González

Edward Ramón Sánchez González

Durante su gestión se produjeron cambios importantes en las estructuras internas de la Policía. En octubre de 2020, por ejemplo, fueron rotados directores centrales y encargados departamentales, incluyendo cambios en Recursos Humanos y en la Dirección Central de Investigación (Dicrim), bajo el argumento de fortalecer la respuesta contra los delitos comunes y el crimen organizado.

Uno de los elementos que marcó aquella primera etapa fue también el acercamiento territorial de la institución. Sánchez González llevó a diferentes provincias las denominadas “Directrices de nuestra transformación”, con las que buscaba comunicar objetivos institucionales y escuchar a los agentes sobre las necesidades de la Policía.

En materia de resultados delictivos, durante 2021 la Policía reportó una reducción de los delitos clasificados como “ratería”. Entre enero y agosto de ese año, la institución informó una disminución del promedio mensual frente a 2019, incluyendo atracos, arrebatos, hurtos y roturas.

Sin embargo, la primera gestión de Abinader al frente de la Policía fue relativamente corta. En octubre de 2021, poco más de un año después de su designación, Sánchez González fue sustituido por Eduardo Alberto Then.

Eduardo Alberto Then

Eduardo Alberto Then

El segundo director llegó con una extensa carrera policial y experiencia en distintas direcciones regionales del país. Abinader lo designó mediante el Decreto 656-21, del 17 de octubre de 2021.

La gestión de Then quedó estrechamente vinculada al proceso de reforma, profesionalización y transformación de la Policía Nacional. Una de sus primeras líneas de trabajo fue la implementación del patrullaje por cuadrantes, modelo que buscaba dividir territorialmente las zonas de responsabilidad policial y asignar agentes específicos para mejorar la prevención, supervisión y rendición de cuentas.

El modelo comenzó a aplicarse en sectores del Distrito Nacional con herramientas tecnológicas como cámaras corporales, radios, celulares, motocicletas y vehículos destinados a cada cuadrante. El propósito declarado era aumentar la presencia policial y el contacto directo con los ciudadanos.

La estrategia fue posteriormente extendida a otras demarcaciones. En agosto de 2023, por ejemplo, la Policía informó la puesta en funcionamiento del patrullaje por cuadrantes en 50 sectores de San Francisco de Macorís, con 66 nuevos agentes y unidades patrulleras.

Then también estuvo al frente de una etapa en la que el Gobierno aceleró el componente educativo de la reforma policial. En 2022 fueron creadas comisiones para trabajar en la transformación y modernización del sistema educativo de la institución, mientras se fortalecían los programas de capacitación y profesionalización.

El balance institucional presentado por la propia Policía atribuyó a su gestión avances en áreas como equidad de género, bienestar de los agentes, salud, educación y profesionalización. Entre los datos citados por la institución figuran la incorporación de beneficios sociales para miembros policiales, mejoras en servicios médicos y ampliación de la oferta educativa.

En materia de seguridad ciudadana, la Policía también reportó durante 2023 jornadas con cero muertes por delincuencia y una tendencia a la reducción de determinados indicadores delictivos. La institución vinculó esos resultados a la prevención y a la transformación técnica y profesional que impulsaba el Gobierno.

Then permaneció en el cargo hasta noviembre de 2023, cuando Abinader volvió a cambiar la dirección policial.

El Decreto 557-23 designó a Ramón Antonio Guzmán Peralta como nuevo director general, ascendiendo al entonces general al rango de mayor general. Eduardo Then fue colocado en honrosa situación de retiro y designado asesor del presidente.

La llegada de Guzmán Peralta abrió la tercera etapa de la Policía durante la administración de Abinader y coincidió con una fase de mayor consolidación del proceso de transformación institucional.

Ramón Antonio Guzmán Peralta

Ramón Antonio Guzmán Peralta

Desde los primeros días de su gestión, la Policía comenzó a destacar herramientas tecnológicas y sistemas de información para apoyar la prevención y la investigación. Entre ellas estuvo Tadeo, una plataforma de gestión y control integral delictivo utilizada para analizar información relacionada con las operaciones policiales.

La gestión de Guzmán Peralta también estuvo marcada por una mayor articulación entre la Policía, las Fuerzas Armadas, la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Ministerio Público dentro del esquema de seguridad ciudadana.

El balance de 2024 presentado por la institución fue particularmente significativo. La Policía reportó una reducción histórica de la tasa de muertes violentas por cada 100,000 habitantes y de los robos, además de una reducción de casi 20,000 casos delictivos respecto a 2023. La propia institución atribuyó estos resultados al trabajo conjunto de las entidades que integran la Fuerza de Tarea Conjunta.

Guzmán Peralta también profundizó los cambios en la estructura interna. En 2025 dispuso modificaciones en direcciones operativas y administrativas con el argumento de fortalecer la eficiencia institucional y optimizar la seguridad ciudadana.

Otro componente de su gestión fue el fortalecimiento de mecanismos de evaluación y transparencia. En marzo de 2025, la Policía comenzó a aplicar el Indicador de Evaluación de Desempeño Institucional (EDI) para medir resultados y mejorar la gestión pública, bajo el liderazgo de Guzmán Peralta.

Guzmán Peralta permaneció poco más de dos años al frente de la Policía. En febrero de 2026, Abinader volvió a modificar la dirección.

El Decreto 111-26 designó a Andrés Modesto Cruz Cruz como director general y ascendió al general al rango de mayor general. Guzmán Peralta pasó a retiro y fue designado asesor del presidente en materia policial.

Cruz Cruz asumió el 18 de febrero de 2026, después de haber ocupado previamente la Inspectoría General de la Policía. Esa experiencia en el área de supervisión y control interno marcó parte del perfil con el que llegó a la dirección.

Andrés Modesto Cruz Cruz

Andrés Modesto Cruz Cruz

Su gestión, aunque breve, estuvo enfocada en proximidad policial, derechos humanos, prevención, inteligencia y eficiencia investigativa. En el balance de su primer mes, la Policía destacó la ampliación de la cobertura operativa, capacitación del personal y fortalecimiento del modelo de seguridad ciudadana.

A los 100 días, la institución presentó resultados más concretos. La Dirección Central de Inteligencia (Dintel) reportó 2,674 operativos focalizados, 647 allanamientos y 248 órdenes de arresto entre el 18 de febrero y el 27 de mayo de 2026. También informó la ocupación de armas de fuego, municiones y sustancias narcóticas.

La gestión de Cruz, por tanto, puso particular énfasis en la inteligencia y las operaciones focalizadas, sin abandonar el discurso de transformación institucional.

Pero su paso por la dirección fue todavía más corto que el de sus antecesores. En agosto de 2026, Abinader volvió a cambiar la jefatura policial y designó a Ernesto Rafael Rodríguez García, ascendiéndolo a mayor general mediante el Decreto 558-26.

Rodríguez García representa un perfil diferente, aunque profundamente vinculado a la estructura interna de la institución. Se trata de un oficial con más de tres décadas de carrera, experiencia en prevención, direcciones regionales, tránsito e Inspectoría General.

Ernesto Rafael Rodríguez García,

Ernesto Rafael Rodríguez García,

Su llegada también tiene un componente de continuidad: antes de ser designado director general, Rodríguez García había sido colocado por Abinader como inspector general de la Policía mediante el Decreto 133-26, en febrero de este mismo año.

Incluso antes de eso, había dirigido la DIGESETT. En septiembre de 2020 fue sustituido en esa posición por Ramón Antonio Guzmán Peralta, quien posteriormente también terminaría siendo director general de la Policía.

El recorrido de los cinco directores permite observar, entonces, una característica particular de la administración de Abinader: la Policía ha sido dirigida exclusivamente por oficiales provenientes de sus propias filas, pero con perfiles y prioridades diferentes.

Sánchez González encabezó el inicio de la nueva administración y la reorganización inicial de la institución; Then estuvo estrechamente asociado al despliegue del patrullaje por cuadrantes y la profesionalización; Guzmán Peralta profundizó la utilización de herramientas tecnológicas, la articulación de la Fuerza de Tarea Conjunta y la medición de resultados; Cruz puso énfasis en inteligencia, proximidad y operaciones focalizadas; y Rodríguez García llega con experiencia en prevención, tránsito y control interno.

La sucesión también muestra una frecuencia considerable en los cambios de mando. En seis años, cinco oficiales han ocupado la dirección general, lo que supone un promedio de poco más de un año por gestión, aunque con diferencias importantes: Sánchez González permaneció aproximadamente 14 meses; Then, unos 25 meses; Guzmán Peralta, poco más de 27 meses; y Cruz Cruz, alrededor de seis meses.

El dato plantea una interrogante inevitable: ¿qué tan sostenible puede ser una reforma institucional cuando la conducción cambia con tanta frecuencia?

La reforma policial impulsada por Abinader ha sobrevivido a los cambios de directores y se ha mantenido como una política de Estado dentro de la administración. De hecho, durante la gestión de Then se crearon estructuras para la transformación educativa; con Guzmán se incorporaron nuevas herramientas de gestión y evaluación; y con Cruz continuaron los esfuerzos de modernización y proximidad.

Ahora, Rodríguez García recibe una institución diferente a la que encontró Sánchez González en agosto de 2020. Hay nuevas herramientas tecnológicas, modelos de patrullaje, mecanismos de evaluación, programas de formación y una estructura de reforma mucho más desarrollada.

Pero también recibe los mismos desafíos de fondo: mantener la reducción de los indicadores delictivos, mejorar la confianza ciudadana, profesionalizar a los agentes, fortalecer el control interno y garantizar que la modernización de la Policía se traduzca en una mejor respuesta cotidiana ante los problemas de seguridad.

Así, la historia de la Policía bajo Abinader no puede resumirse solamente en cinco nombres. Es también la historia de una institución que ha cambiado de dirección cuatro veces antes de llegar a Rodríguez García, pero que ha mantenido una línea de transformación que ahora deberá demostrar si puede consolidarse más allá de quienes ocupen temporalmente su despacho.

Cinco directores, seis años y una misma pregunta pendiente: cuánto de lo avanzado podrá convertirse en una reforma permanente y cuánto dependerá del oficial que tenga el mando.