16 de agosto de 2026

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Barahona, donde el mar, los ríos y las montañas se encuentran

Barahona donde el mar los rios y las montanas se encuentran
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Barahona es una de esas provincias dominicanas donde el paisaje puede cambiar completamente sin abandonar el mismo territorio.

En cuestión de kilómetros, el visitante puede pasar del azul intenso del mar Caribe a montañas cubiertas de vegetación, cruzar terrenos secos, encontrar ríos de aguas frías y continuar hacia ambientes mucho más húmedos. Esa combinación de playas de piedra, ríos, montañas y biodiversidad es precisamente uno de los rasgos con los que el Ministerio de Turismo presenta actualmente a Barahona como destino natural.

No se trata únicamente de una impresión visual. Los mapas ambientales del Ministerio de Medio Ambiente identifican en la provincia bosque seco subtropical, bosque húmedo subtropical, bosque muy húmedo subtropical y bosque muy húmedo montano bajo, entre otras zonas ecológicas.

Ese contraste explica buena parte de lo que hace particular a Barahona: en un mismo territorio se encuentran costa, montaña, ríos, agricultura, bosques y áreas protegidas.

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Uno de los mejores ejemplos de esa transformación aparece al recorrer la costa barahonera.

Localidades como San Rafael, Paraíso, Los Patos, La Ciénaga, Bahoruco y Enriquillo se encuentran en un territorio donde las elevaciones se acercan considerablemente al litoral y numerosos ríos y arroyos descienden desde las zonas montañosas hacia el Caribe. Los mapas ambientales de la provincia muestran esa compleja red hidrográfica.

En San Rafael, las aguas del río bajan desde las montañas formando piscinas y cascadas antes de encontrarse con el mar Caribe en una playa de piedras. Es uno de los lugares donde mejor puede apreciarse, prácticamente en un mismo punto, la unión entre montaña, río y mar.

Algo parecido ocurre en Los Patos. Allí, el río desemboca junto a la playa y forma una piscina natural de agua dulce. El portal oficial de Turismo lo identifica como el río más corto de República Dominicana, otro dato que suma singularidad al recorrido barahonero.

Por eso la carretera costera permite observar un paisaje poco habitual: de un lado, el Caribe; del otro, montañas, ríos y vegetación que cambian conforme avanza el trayecto. Turismo destaca precisamente esa combinación de playas de piedra, ríos fríos que llegan hasta el mar y paisajes montañosos como uno de los principales atractivos de Barahona.

Del bosque seco al bosque nublado

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Pero el contraste se vuelve todavía más evidente cuando se abandona la costa y se asciende.

El Ministerio de Medio Ambiente señala que la vegetación de Barahona varía desde bosque seco hasta bosque nublado, pasando por manglares. Un estudio de uso y cobertura del suelo correspondiente a 2003 calculó que los bosques de coníferas, latifoliados y secos cubrían aproximadamente el 38.23 % de la superficie provincial. Es importante conservar la fecha del estudio y no presentar ese porcentaje como una medición actual.

El relieve también contribuye a esos cambios. Según la caracterización provincial de Medio Ambiente, un 44 % de los suelos presenta pendientes de entre 0 y 16 %; otro 29 %, pendientes de 16 a 32 %, y el 27 % restante incluye terrenos escarpados y fuertemente escarpados.

Así se explica que un recorrido relativamente corto pueda llevar de ambientes cálidos y secos a zonas montañosas más frescas, verdes y húmedas.

Una provincia con una importante superficie protegida

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La variedad de ecosistemas también se refleja en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

El perfil oficial de Medio Ambiente registra 10 áreas protegidas con presencia en Barahona, que representan alrededor del 29.9 % de la superficie provincial. Por tanto, la comparación de “casi tres de cada diez kilómetros cuadrados” es válida como forma periodística de expresar ese porcentaje.

El mapa oficial suministrado identifica, entre otras, zonas vinculadas al Parque Nacional Sierra de Bahoruco, Parque Nacional Sierra Martín García, Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral o Rincón, Humedales del Bajo Yaque del Sur, Reserva Forestal Barrero, Santuario Marino Arrecifes del Suroeste, Mirador del Paraíso y la carretera panorámica Cabral-Polo.

La importancia ambiental trasciende incluso los límites provinciales. El Parque Nacional Sierra de Bahoruco forma parte de las áreas núcleo de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, reconocida por la UNESCO, un territorio particularmente importante por su biodiversidad y especies endémicas.

Una piedra que solo Barahona puede ofrecer al mundo

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A los contrastes naturales se suma una particularidad geológica difícil de igualar: el larimar.

El Ministerio de Energía y Minas señala que esta variedad de pectolita se extrae exclusivamente en la provincia de Barahona, específicamente en la zona de Bahoruco. En 2025, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual otorgó el Registro Internacional de la Denominación de Origen Larimar Barahona, fortaleciendo la protección internacional del nombre y su vínculo con el territorio.

No es únicamente un recurso minero. Alrededor del larimar se ha desarrollado una tradición de minería, orfebrería y artesanía que forma parte de la identidad económica y cultural de varias comunidades barahoneras. El país incluso celebra cada 22 de noviembre el Día Nacional del Larimar, establecido por la Ley 18-17.

Este dato merece estar en el trabajo porque conecta perfectamente con el concepto central: Barahona cambia incluso debajo de la tierra.

Una gastronomía entre el mar y la montaña

Los contrastes también llegan a la mesa, pero aquí conviene ser rigurosos y no atribuir a Barahona como “platos típicos” preparaciones que son comunes a otras regiones dominicanas.

El portal oficial de Turismo identifica a Barahona como una importante zona productora de frutas y vegetales frescos, conocida especialmente por su café y sus grandes plátanos verdes. En cuanto a la cocina local, menciona los arroces con mariscos, las cazuelas y el chivo guisado o al horno.

Esta descripción resulta mucho más sólida para el reportaje que presentar el mofongo, el pescado con coco o determinados dulces como especialidades exclusivamente barahoneras, porque esas preparaciones también se encuentran ampliamente en otras zonas del país.

El café merece un tratamiento especial. El Instituto Dominicano del Café incluye a Barahona entre las principales zonas productoras de café del país y reconoce “Barahona” entre los tipos de café que se comercializan en República Dominicana.

Polo es uno de los territorios estrechamente relacionados con esa cultura cafetalera. INDOCAFE ha realizado allí actividades técnicas y de catación, mientras que el Festival del Café Orgánico de Polo ha servido para promover la producción de las comunidades de la zona.

Así, también en la gastronomía se reproduce el contraste geográfico: del arroz con mariscos y los productos vinculados a la costa se pasa al café, los plátanos y otros productos agrícolas del interior y la montaña.

Una historia transformada por sus recursos

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La relación entre los habitantes y este territorio es anterior a la llegada europea. La historia oficial del Ayuntamiento de Barahona recoge la presencia de grupos indígenas taínos en el actual territorio provincial y señala hallazgos arqueológicos como evidencia de esa ocupación precolombina.

Con el período colonial llegaron nuevas formas de ocupación del territorio, entre ellas la ganadería y la agricultura. Posteriormente, el azúcar adquiriría una importancia decisiva en la economía local.

Aquí hice un ajuste importante respecto al texto original. En lugar de afirmar sin matices que el gran desarrollo azucarero comenzó únicamente “a finales del siglo XIX”, es más seguro explicar que entre finales del XIX y las primeras décadas del XX la industria azucarera pasó a ocupar un papel central. El Archivo General de la Nación conserva documentación de la Barahona Sugar Company de 1920 y 1921, además de fondos con planos y documentos relacionados con el Ingenio Barahona.

La minería, la pesca y la agricultura se sumarían posteriormente a esa economía, pero quizá ningún recurso mineral quedó tan ligado a la identidad provincial como el larimar.

Una provincia que también ha marcado la cultura dominicana

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La riqueza de Barahona no termina en su naturaleza.

Las tradiciones locales recogen manifestaciones como la salve, los atabales y el gagá, además de celebraciones religiosas y expresiones artesanales y artísticas.

Pero Barahona también ha dado figuras que trascendieron ampliamente las fronteras provinciales.

Casandra Damirón, nacida en Barahona el 12 de marzo de 1919, se convirtió en una de las grandes exponentes del folclore dominicano. En 2026, el Ministerio de Cultura dedicó a su legado el Primer Festival Cultural de la Región Enriquillo, celebrado precisamente en Barahona.

También nació en Barahona María Montez, la actriz dominicana que alcanzó fama internacional en el cine y cuya memoria está vinculada actualmente al Centro Cultural María Montez de la ciudad.

A ellas se suma el pintor Ramón Oviedo, barahonero y reconocido por el Ministerio de Cultura como uno de los grandes exponentes de la pintura dominicana y latinoamericana.

Esto permite que la sección cultural tenga nombres, hechos y referencias concretas, en lugar de quedarse únicamente en una descripción general de las tradiciones.

¿Qué hace entonces tan particular a Barahona?

Quizás la respuesta esté precisamente en que Barahona parece contener varios paisajes dentro de una sola provincia.

En un recorrido se puede comenzar frente al Caribe, encontrar un río que baja de la montaña y desemboca prácticamente junto a la playa, continuar entre terrenos secos y luego ascender hacia espacios verdes donde se cultiva café. A esto se suman áreas protegidas, bosques de características distintas y uno de los recursos geológicos más singulares de República Dominicana: el larimar.

Y mientras cambia el paisaje, también cambia lo que Barahona cuenta: están la huella indígena, el azúcar, la agricultura, la pesca y la minería; los caficultores de Polo y los artesanos del larimar; la salve y los atabales; Casandra Damirón, María Montez y Ramón Oviedo.

Barahona no es solamente una provincia de playas. Es un territorio donde el Caribe, los ríos, las montañas, los bosques, la agricultura, la historia y la cultura se encuentran a pocos kilómetros de distancia.