WASHINGTON. — Durante buena parte de la administración de Joe Biden, Ken Salazar estuvo dentro de la habitación. Fue embajador de Estados Unidos en México, conoció de cerca las discusiones de la Casa Blanca sobre migración y observó cómo una frontera cada vez más desbordada terminaba convirtiéndose en uno de los mayores problemas políticos de su antiguo jefe.
Ahora, fuera del gobierno, su diagnóstico es severo: la administración Biden “despertó demasiado tarde”.
Salazar sostiene que la Casa Blanca no entendió desde el comienzo la magnitud de la crisis migratoria, relegó la relación con México mientras concentraba buena parte de su política exterior en Europa y Asia y, cuando finalmente comenzó a adoptar medidas más contundentes, ya había permitido que Donald Trump convirtiera la frontera en una de sus armas políticas más poderosas.
“Desde el primer día debió existir un gran sentido de urgencia para abordar la crisis de una frontera colapsada y la crisis migratoria que estamos presenciando”, afirmó el exembajador.