Las acusaciones de conducta violenta contra mujeres han intensificado la presión política sobre el congresista republicano Max Miller, luego de que su exesposa denunciara presuntos episodios de violencia doméstica y figuras de su propio partido reclamaran su renuncia.
Entre quienes exigen que abandone el cargo está el senador republicano Bernie Moreno, padre de Emily Moreno, exesposa del legislador. El senador afirmó que Miller representa “un peligro” para su hija y consideró que no cumple con los estándares mínimos para ocupar una posición pública.
“Es un peligro para mi hija, y contengo la respiración cada minuto que tiene la custodia de mi nieta”, escribió Moreno en su cuenta de X. Agregó que esperaba mantener el conflicto en privado, pero que el comportamiento “cada vez más errático y peligroso” del congresista se lo impidió.
Miller ha rechazado categóricamente las acusaciones y mantiene su campaña para conservar el escaño por Ohio en las elecciones de medio término de noviembre. El legislador anunció este martes que entregará voluntariamente la documentación relacionada con el caso como parte de una investigación ética.
El congresista aseguró que busca “limpiar mi nombre de estos horribles ataques contra mí y mi familia” y afirmó que no tiene nada que ocultar. También difundió un video de casi 20 minutos en el que ofreció su versión de los hechos y sostuvo que, si los señalamientos fueran ciertos, estaría en prisión.
El presidente Donald Trump mantiene su respaldo a Miller, quien trabajó como asesor de la Casa Blanca durante su primer mandato. Al ser cuestionado sobre el caso, Trump calificó la situación como triste, aunque subrayó que se trata de acusaciones.
Miller y Emily Moreno, divorciados desde 2025 después de tres años de matrimonio, mantienen una disputa judicial por la custodia de su hija de dos años. Un tribunal ha emitido órdenes de restricción mutuas y ambos sostienen que el otro representa un riesgo para la menor.
En documentos presentados ante la corte, Moreno asegura que en 2024 Miller le arrojó agua caliente y le provocó quemaduras. También afirma que, un año después, el congresista le apuntó a la cabeza con una pistola.
La mujer acusa además a Miller de haberla empujado contra una pared durante un intercambio de custodia ocurrido en febrero. Según su versión, durante ese incidente la niña sufrió una fractura de clavícula.
Moreno sostiene que no denunció anteriormente esos hechos ante la Policía porque temía que nadie le creyera. Miller niega las acusaciones y, por el contrario, afirma que su exesposa ha maltratado a la menor, aunque no ha presentado pruebas públicas que respalden esa afirmación.
El congresista también atribuyó los señalamientos a la disputa por la custodia y acusó a Moreno de formular denuncias graves sin pruebas. Para respaldar su defensa, publicó mensajes de texto y grabaciones de audio que, según él, demuestran su inocencia.
Otra mujer que ha denunciado un comportamiento violento por parte de Miller es Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de la Casa Blanca y expareja del legislador. Grisham aseguró que Miller la empujó contra una pared y la abofeteó en 2020.
El conflicto entre ambos derivó en una demanda por difamación presentada por Miller y posteriormente en un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, Grisham interpuso recientemente una nueva acción judicial, alegando que el congresista incumplió los términos del acuerdo.
Los señalamientos sobre la conducta de Miller se remontan a su adolescencia. Un reportaje de Politico publicado en 2021 indicó que, cuando era estudiante de secundaria, presuntamente empujó por unas escaleras a una joven que lo había rechazado.
También fue acusado en 2007 de golpear a un hombre y huir de la Policía. Dos años después, enfrentó una acusación por consumir alcohol siendo menor de edad y posteriormente fue citado por alterar el orden público tras una pelea frente a un bar.
Las denuncias podrían tener consecuencias políticas para el Partido Republicano, que busca conservar el control de la Cámara de Representantes. El distrito de Miller es considerado importante de cara a las elecciones de noviembre.
El congresista busca un tercer mandato. Hace dos años fue reelegido con poco más del 51 % de los votos y en las primarias republicanas de este año no tuvo oposición. De mantener su candidatura, se enfrentará al demócrata Brian Poindexter.