La FIFA presentó este martes un proyecto para crear una filial comercial valorada inicialmente en US$20,000 millones, que administraría operaciones vinculadas a competiciones como la Copa Mundial y el Mundial de Clubes con participación minoritaria de inversores privados. La iniciativa provocó un rechazo inmediato de la UEFA, que advirtió que el fútbol “no pertenece a la FIFA para venderlo”.
La nueva entidad se llamaría FIFA Forward Enterprise (FFE) y buscaría recaudar hasta US$4,200 millones mediante la venta de participaciones minoritarias sin derecho a control. Según la FIFA, los recursos obtenidos se destinarían a ampliar sus programas de desarrollo en las 211 federaciones nacionales que integran el organismo.
El proyecto está sujeto a la aprobación de la mayoría de las asociaciones miembro y del Consejo de la FIFA. La organización aseguró que conservaría el control exclusivo sobre la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario y todas las decisiones deportivas y regulatorias.
Entre los posibles inversores figura Thrive Eternal, un fondo creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, quien está casado con Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense Donald Trump. La FIFA trabaja en la estructuración financiera del proyecto junto al banco J.P. Morgan.
La cercanía familiar de los Kushner con Trump añadió cuestionamientos al plan, debido a la estrecha relación política y personal que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha construido con el mandatario estadounidense. Sin embargo, la propuesta no implica que la familia Kushner vaya a controlar la nueva empresa, sino que uno de sus fondos podría participar como inversor minoritario.
La UEFA reaccionó con dureza y sostuvo que “ninguno de nosotros es dueño del fútbol”. El organismo europeo afirmó que la esencia y la gobernanza de este deporte no deben convertirse en activos comerciales, especialmente sin claridad sobre quiénes obtendrían beneficios financieros.
“Esto cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar”, señaló la UEFA, que representa a 55 de las 211 federaciones que forman parte de la FIFA. También pidió a las asociaciones nacionales que analicen el proyecto con la misma seriedad.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la iniciativa al señalar que busca “democratizar el fútbol mundial” y liberar el potencial comercial del organismo para incrementar las ayudas destinadas a sus miembros.
Como parte del denominado Programa FIFA Fast-Forward, cada federación podría acceder a un pago único de hasta US$20 millones. Además, los fondos de desarrollo aumentarían de los US$8 millones actualmente previstos para el ciclo 2027-2030 a US$20 millones, y posteriormente a US$22 millones y US$24 millones en los ciclos siguientes.
La propuesta representa el segundo intento de Infantino de incorporar capital privado a las operaciones comerciales de la FIFA. En 2018 impulsó un acuerdo de US$25,000 millones con SoftBank para crear nuevas competiciones internacionales, pero el proyecto fracasó ante la oposición de la UEFA.
La FIFA no ha establecido todavía una fecha para someter el plan a votación. El organismo tiene previsto celebrar un congreso virtual el próximo 23 de noviembre, aunque no se ha confirmado si la propuesta será discutida durante esa reunión.