Miles de iraníes comenzaron este sábado a despedir al líder supremo Alí Jameneí en un multitudinario funeral público celebrado en Teherán, marcado por escenas de llanto, golpes en el pecho y llamados a vengar su asesinato, atribuido por las autoridades iraníes a Estados Unidos e Israel.
La ceremonia inició en la mezquita Mosala, donde los asistentes corearon consignas como “Labbaik ya Jameneí” (“Lealtad a Jameneí”), además de gritos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”, mientras otros exigían represalias por la muerte del líder iraní.
Jameneí, quien gobernó Irán durante más de 36 años, fue asesinado el pasado 28 de febrero, en el primer día de la guerra, según sostiene la República Islámica.
Durante el acto, numerosos seguidores expresaron su pesar por la muerte del líder religioso y político, a quien describieron como una figura paternal y un símbolo de la Revolución Islámica.
“Es como si hubiera perdido a mi padre. La tristeza es inmensa”, dijo a la agencia EFE Mehdi, un comerciante de 51 años que asistió al funeral junto a su hijo.
Otros asistentes también manifestaron su respaldo a Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder y señalado como su sucesor, aunque todavía no ha realizado una aparición pública.
En la explanada de la mezquita, grupos de hombres realizaron golpes rítmicos en el pecho, una práctica tradicional del duelo chií, mientras frente a los féretros se exhibía una pancarta con la frase “Kill Trump”, en alusión al presidente de Estados Unidos.
Los funerales se extenderán durante seis días y recorrerán cinco ciudades de Irán y una localidad de Irak. El cortejo continuará el lunes por las calles de Teherán, luego se trasladará a la ciudad santa de Qom, posteriormente a Irak y concluirá con el entierro de Jameneí en el mausoleo del imán Reza, en Mashad.
Las autoridades iraníes reforzaron las medidas de seguridad en la capital, restringieron el espacio aéreo sobre Teherán y establecieron un amplio perímetro de seguridad alrededor de la mezquita Mosala.
El Gobierno estima que unos 20 millones de personas participarán en las exequias, una cifra que, de concretarse, superaría la asistencia registrada en el funeral del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeiní, en 1989.