El nutriólogo clínico y experto en medicina deportiva, Richard Marine, aseguró que el principal riesgo para el consumo del pez diablo no radica en la especie, sino en la calidad del agua donde es capturado, al considerar que su carne posee un alto valor nutricional cuando proviene de ambientes libres de contaminación.
Durante una entrevista concedida a N Digital, a propósito del reportaje realizado por este medio en el río Camú, en La Vega, donde varias personas capturan, consumen y comercializan de manera clandestina esta especie, el especialista explicó que científicamente el pez diablo no contiene toxinas naturales que lo hagan peligroso para el ser humano.
“Desde el estricto punto de vista nutricional, la carne del pez diablo es un alimento seguro, limpio y de alta calidad. Las advertencias sanitarias responden al riesgo de contaminación ambiental de los cuerpos de agua donde habita, no a las propiedades naturales del animal”, sostuvo.
El especialista explicó que, al tratarse de un pez bentónico, que vive y se alimenta en el fondo de ríos y embalses, tiene una alta capacidad para acumular metales pesados, pesticidas y otros contaminantes presentes en los sedimentos, por lo que la seguridad de su consumo depende directamente de la procedencia del ejemplar.
Destaca su alto valor nutricional
Marine señaló que investigaciones desarrolladas en países como México y Brasil indican que el pez diablo posee un perfil nutricional comparable e incluso superior al de especies ampliamente consumidas como la tilapia o el bagre.
Según explicó, su carne contiene entre un 15 % y un 18 % de proteínas de alto valor biológico, es baja en grasas, aporta ácidos grasos Omega-3 y minerales como calcio y fósforo.
Asimismo, recordó que en países como México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Colombia y Brasil esta especie ha sido incorporada al consumo humano e incluso utilizada para elaborar filetes, hamburguesas, embutidos y harina de pescado, convirtiendo una especie invasora en una alternativa para la seguridad alimentaria y el desarrollo económico.
La cocción no elimina los metales pesados
El especialista aclaró que una correcta manipulación, eviscerado y cocción permiten eliminar bacterias, parásitos y otros riesgos microbiológicos asociados al pescado.
Sin embargo, advirtió que estos procedimientos no eliminan contaminantes químicos como mercurio, plomo, cadmio o residuos de pesticidas, los cuales permanecen en la carne incluso después de hervirla, freírla o asarla si el pez fue capturado en aguas contaminadas.
“Los metales pesados son termoestables. Si el pez los acumuló durante su vida, seguirán presentes después de la cocción”, explicó.
Pide estudios antes de autorizar su comercialización
Ante el creciente interés por esta especie en República Dominicana, Marine consideró que antes de autorizar o prohibir definitivamente su comercialización, las autoridades deben desarrollar investigaciones científicas que permitan conocer el nivel de inocuidad del pez en las distintas cuencas hidrográficas del país.
Entre los estudios recomendó realizar análisis toxicológicos para detectar mercurio, plomo, cadmio y residuos de pesticidas; evaluaciones microbiológicas para identificar bacterias patógenas, y pruebas de inocuidad sobre los procesos de manipulación y fileteado.
A su juicio, estas investigaciones deberían ser coordinadas por el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Instituto Dominicano para la Calidad (Indocal).
Llama a actuar con prudencia
Mientras no existan estudios concluyentes en el país, el especialista recomendó a la población consumir esta especie únicamente cuando se conozca con certeza su procedencia y evitar ejemplares capturados en ríos urbanos, zonas cercanas a vertederos o cuerpos de agua expuestos a descargas industriales o agrícolas.
Asimismo, aconsejó extremar las medidas de higiene durante su preparación y evitar su consumo en mujeres embarazadas, madres lactantes y niños pequeños, debido a la mayor vulnerabilidad de estos grupos frente a una eventual exposición a metales pesados.
Actualmente, el Ministerio de Salud Pública mantiene la recomendación de no consumir pez diablo en determinadas zonas del país, mientras se realizan las evaluaciones correspondientes sobre su seguridad para el consumo humano.