En las aguas del arroyo Lebrón, en Pedro Brand, aún resuena el eco de un crimen que estremeció el país hace 30 años: el asesinato de José Rafael Llenas Aybar.
Aquel fatídico 3 de mayo de 1996, el niño de solo 12 años fue víctima de una tortura hasta morir, recibiendo 34 puñaladas a manos de su primo hermano, Mario José Redondo Llenas, en complicidad con Juan Manuel Moliné Rodríguez.
Allí, a la altura del kilómetro 24 de la antigua autopista Juan Pablo Duarte que conectaba con la conocida carretera de Agricultura, cerca del cementerio municipal, su cuerpo fue arrojado y abandonado en las aguas.
En el municipio Pedro Brand, de la provincia Santo Domingo, el recuerdo de lo sucedido en 1996 permanece intacto entre los residentes más antiguos.
Incluso quienes se han establecido en la localidad en la última década afirman conocer el caso, debido a que el crimen sigue presente en las conversaciones de la comunidad.
Daniel Lara, de 52 años, lleva al menos 25 años viviendo en la zona y describe un lugar donde se encontraron personas debajo de una alcantarilla.
«Ahí, donde el niño fue encontrado, había un puente y estaba lleno de maleza, porque era un puente de cantarilla, y ahí fue que lo hallaron debajo de la cantarilla», detalló el comunitario.
A pesar de no haber residido desde la fecha de lo ocurrido, indicó que al llegar al sector años después investigó sobre el caso.
En corroboración a estas declaraciones, Ciriaco Suero, de 62 años, en el 1982 se trasladó desde San Juan hacia la capital, y desde el 1998 vive en Pedro Brand.
«Yo llegué aquí sabiendo la noticia de lo sucedido y los comentarios. Todo esto eran montañas, fincas y montes. Este barrio se empezó a llenar en el 2011, por eso cuando fue lanzado el niño, nadie estaba cerca”, dijo Suero, quien ha dedicado su vida a la albañilería y trabajos de construcción.
Hoy, el sendero que conduce al arroyo donde fue lanzado el menor de 12 años está asfaltado a medias y cada vez que llueve, el lodo cubre toda la zona.
Mientras que las aguas del arroyo, cuya parte nunca ha servido de balneario, lucen turbias y sucias por la cantidad de desechos sólidos que se arroja en el lugar.