La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las acusaciones formuladas por autoridades de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios, al asegurar que no existen pruebas contundentes que los vinculen con el Cártel de Sinaloa.
Durante su conferencia matutina, la mandataria insistió en que las imputaciones presentadas por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York carecen de sustento. “No se han presentado pruebas”, afirmó, al defender la presunción de inocencia de los señalados.
El caso ha generado una fuerte división política en México. Desde el oficialismo, líderes del partido Morena respaldaron a los funcionarios implicados. El diputado Ricardo Monreal sostuvo que “mientras no se compruebe, todos tienen derecho a la presunción de inocencia”, mientras que otros legisladores reiteraron que no hay evidencias concretas.
En contraste, sectores de la oposición calificaron la acusación como grave y exigieron una investigación a fondo. El senador del PAN, Ricardo Anaya, afirmó que el caso “no es aislado” y pidió que los implicados comparezcan ante el Congreso, mientras que la excandidata Xóchitl Gálvez aseguró que esto confirma sus denuncias previas sobre supuestos vínculos entre el oficialismo y el crimen organizado.
Las acusaciones del Departamento de Justicia de EE.UU. señalan que los funcionarios habrían colaborado con el Cártel de Sinaloa, facilitando operaciones de narcotráfico y recibiendo sobornos. Sin embargo, el gobernador Rocha Moya rechazó los señalamientos, calificándolos como un “ataque” sin fundamento.
Por su parte, la Cancillería mexicana también cuestionó el proceso, indicando que las solicitudes de extradición no incluyeron pruebas, y anunció que presentará una queja diplomática ante Estados Unidos.
El caso mantiene tensión en la política mexicana, mientras crece el debate sobre la relación entre autoridades y el crimen organizado, a la espera de que se presenten evidencias formales que respalden las acusaciones.