El actor George Clooney salió en defensa del comediante Jimmy Kimmel tras la presión de Donald Trump y Melania Trump para que fuera despedido por un sketch en Jimmy Kimmel Live!. El comentario, un chiste sobre Melania, fue calificado por Trump como una “incitación a la violencia”.
La declaración la hizo durante la 51ª edición del Chaplin Award Gala en Nueva York, donde Clooney fue homenajeado. Desde allí, fue directo: “los chistes son chistes”. Recordó que incluso figuras del propio gobierno han hecho comentarios similares que luego se reinterpretan fuera de contexto, dejando claro que el problema no es el humor en sí, sino el ambiente cada vez más cargado en el discurso público.
Pero el actor fue más allá del caso puntual. Defendió el rol de la prensa como un contrapeso real al poder y no como un aliado cómodo. “No se supone que tengan una buena relación con el gobierno”, dijo, insistiendo en que cuestionar, incomodar y exigir respuestas no es un exceso, sino parte esencial de la democracia. En medio del ruido político, el mensaje es claro: ni el humor ni el periodismo están para agradar.