Francia y Reino Unido manifestaron su disposición a liderar una misión multinacional para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, aunque su despliegue dependerá de que se consolide la paz en la región.
El planteamiento fue discutido durante una reunión de países no beligerantes celebrada en París, donde predominó un clima de cautela pese a algunos avances recientes. Un alto al fuego temporal entre Irán y la alianza estadounidense-israelí, vigente hasta el 22 de abril, así como una tregua de 10 días entre Israel y Líbano, han reducido momentáneamente las hostilidades.
Sin embargo, la situación sigue siendo inestable. Aunque inicialmente Irán y Estados Unidos anunciaron la reapertura del estrecho para el transporte comercial, Teherán revirtió la medida tras denunciar el bloqueo de sus puertos por parte de Washington. En ese contexto, varios buques reportaron disparos al intentar cruzar la zona, mientras el tránsito marítimo continúa limitado.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo y gas mundial, ha estado prácticamente paralizado desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, lo que ha generado preocupación global por el impacto en el suministro energético.
Cautela internacional y riesgos persistentes
Líderes como el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer advirtieron que cualquier reapertura debe ser duradera y segura, mientras expertos internacionales consideran que la zona aún no es apta para el tránsito comercial.
Especialistas en seguridad marítima alertan sobre el riesgo de incidentes, incluyendo la posible presencia de minas en el estrecho, lo que ha impedido la normalización del tráfico. Actualmente, más de 800 buques permanecen bloqueados en la zona.
Ante este escenario, países europeos evalúan opciones como el escolta de embarcaciones y operaciones de desminado, aunque insisten en la necesidad de contar con un marco legal sólido antes de cualquier intervención.
Un movimiento estratégico para Europa
Además de la seguridad energética, la posible misión también tiene un componente político. Analistas señalan que Europa busca reforzar su papel internacional y mantener su relación con Estados Unidos, en medio de críticas del presidente Donald Trump por el limitado apoyo europeo en el conflicto.
Mientras tanto, jefes militares de países no beligerantes tienen previsto reunirse en el Reino Unido para avanzar en las discusiones sobre su posible participación en la región.