El Martes Santo, tercer día de la Semana Santa, es una jornada marcada por la memoria de los enfrentamientos de Jesús con las autoridades religiosas y políticas de su tiempo, así como por el anuncio de la traición y la negación de sus discípulos.
De acuerdo con la tradición cristiana, este día recuerda los pasajes en los que fariseos y saduceos cuestionaron a Jesús sobre el matrimonio en el cielo, el pago de impuestos al César y la fuente de su autoridad. También se conmemora el momento en que Cristo elogió la ofrenda de la viuda y pronunció los siete “ayes” contra los fariseos, además del Discurso del Olivar, en el que habló sobre el fin de los tiempos.

El Evangelio de San Juan sitúa a la Iglesia en el interior del Cenáculo, donde Jesús anuncia a sus apóstoles que uno de ellos lo entregaría. Este anuncio, acompañado por la promesa incumplida de Pedro de derramar su sangre por Él, refleja el dolor del abandono y la fragilidad humana frente a la prueba.
El Martes de Controversia
La tradición lo denomina también “Martes de Controversia”, al recordar cómo Jesús fue sometido a acusaciones falsas, agresiones y humillaciones por parte de los sacerdotes, en un proceso que desembocaría en su crucifixión.
Significado espiritual
La Iglesia invita en este día a intensificar la disposición interior de los fieles ante la inminente celebración del Triduo Pascual. El Martes Santo es, por tanto, un llamado a la austeridad, la humildad y la preparación del corazón para acompañar a Cristo en su Pasión, Muerte y Resurrección.