El caso de Jeffrey Epstein vuelve a sacudir Washington. Demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes están solicitando testimonio a investigadores privados que retiraron evidencia clave de su mansión en Palm Beach antes de que la policía pudiera incautarla en 2005, según reveló ABC News en exclusiva.
Entre los materiales desaparecidos había computadoras, discos duros y decenas de agendas telefónicas que podrían contener información crítica sobre la red de tráfico sexual del financista. Legisladores advierten que esa evidencia nunca llegó a manos de las autoridades, lo que pudo haber influido directamente en que Epstein evitara consecuencias más severas durante años.
Documentos del Departamento de Justicia indican que más de 100 piezas potencialmente incriminatorias fueron retiradas días antes del allanamiento policial. Cuando los agentes finalmente entraron a la propiedad, varios equipos clave, incluyendo sistemas de vigilancia, ya no estaban. Años después, fiscales abandonaron los intentos de recuperar ese material tras el polémico acuerdo judicial de 2008.
Ahora, el Congreso busca reconstruir qué ocurrió con esa evidencia y por qué fue retirada. No descartan emitir citaciones obligatorias si los investigadores no cooperan. “Es profundamente preocupante que información tan sensible haya permanecido fuera del alcance de la justicia”, advirtió el congresista Robert Garcia.
El trasfondo es aún más delicado: si esos archivos contenían lo que se sospecha, podrían haber cambiado por completo el curso del caso y acelerado la caída de Epstein mucho antes. Hoy, años después, la gran pregunta sigue abierta: ¿quién protegió realmente esa información… y a quién protegía?