El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, justificó este domingo la ofensiva militar contra Irán al sostener que la estrategia de Washington pasa por aumentar la presión para forzar una eventual reducción del conflicto. “A veces hay que escalar para luego desescalar”, afirmó al referirse a los ataques ejecutados junto a Israel.
Durante una entrevista con el programa ‘Meet the Press’, de NBC News, el funcionario aseguró que las capacidades militares iraníes han sido severamente afectadas.
“La Fuerza Aérea y la Armada iraníes están completamente destruidas”, dijo, al tiempo que afirmó que las operaciones continúan dirigidas a eliminar misiles y centros de producción.
En ese contexto, explicó que la campaña estadounidense busca debilitar posiciones estratégicas de Irán, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito global de petróleo. Según indicó, el objetivo es reducir la capacidad de Teherán para amenazar la navegación en esa ruta.
Las declaraciones se producen después de que el presidente Donald Trump lanzara una advertencia directa a las autoridades iraníes, dándoles 48 horas para reabrir el paso marítimo o enfrentar nuevos ataques. Bessent defendió ese tono al señalar que se trata del “único idioma que entienden los iraníes”.
El propio Pentágono había informado previamente que recientes bombardeos impactaron instalaciones subterráneas vinculadas al arsenal iraní, debilitando su capacidad operativa en la zona. En respuesta, un portavoz militar de Irán advirtió que cualquier ataque contra su infraestructura petrolera será respondido de forma equivalente.
Isla de Jarg
El conflicto ya ha tenido efectos visibles en los mercados energéticos. Las acciones de la Guardia Revolucionaria para restringir el paso de buques han reducido el tráfico en Ormuz, lo que ha contribuido al alza de los precios del crudo.
Bessent también abordó la posibilidad de ampliar la presión sobre instalaciones clave, como la isla de Jarg, centro de la industria petrolera iraní. “Todas las opciones están sobre la mesa”, afirmó, sin descartar incluso el despliegue de tropas estadounidenses para asegurar ese enclave.
En paralelo, defendió la reciente decisión del Tesoro de flexibilizar ciertas sanciones para permitir la venta de petróleo iraní retenido en el mar.
Según explicó, ese crudo “siempre iba a venderse a los chinos” con descuento, por lo que la medida busca aprovechar esa dinámica. “Estamos jugando al jujitsu contra los iraníes”, sostuvo.
El funcionario añadió que esta política podría beneficiar a aliados asiáticos de Washington, como Japón, Corea, Indonesia y Malasia, en medio de un escenario marcado por la volatilidad energética y la escalada militar.