No ha pasado ni un mes desde que EE. UU. impuso restricciones reales y en Cuba ya “piden el agua por señas”.
Entonces, seamos serios: lo de antes no era un bloqueo total, por más que lo repitieran como mantra.
Un país no colapsa en semanas si tiene:
-Economía productiva
-Agricultura funcional
-Industria básica
-Planificación y reservas
Cuba no tiene nada de eso.
No por culpa externa, sino por un modelo que no produce, no ahorra y no corrige.
Durante décadas el “bloqueo” sirvió de excusa perfecta.
Hoy, cuando el relato se enfrenta a la realidad, la realidad gana: escasez inmediata, improvisación y silencio.
La verdad es incómoda, pero simple:
El problema nunca estuvo fuera.
El problema siempre fue el sistema comunista.