Como un relato extraído de una serie de terror, Gregorio Adames Arias (Gregory), antiguo empleado de confianza de los propietarios de la discoteca Jet Set, Antonio y Maribel Espaillat, narró los últimos minutos de vida de muchas de las personas que fallecieron o resultaron heridas tras el desplome del centro nocturno, ocurrido el 8 de abril de 2025.
“Porque yo escuché los gritos, los lamentos, mencionando mi nombre debajo de los escombros, que Antonio no escuchó. Él no los escuchó. Entonces, a 10 meses, es bueno que dejen de pensar que esto es por envidia, que esto es por dolor, esto es por justicia”, relató Adames Arias entre lágrimas, visiblemente apesadumbrado.
Este domingo 8 de febrero se cumplen 10 meses de la tragedia que, según el expediente del Ministerio Público, dejó un saldo de 236 personas fallecidas y más de 100 heridas.
Por este suceso están siendo procesados los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, señalados como responsables de la operación del centro de diversión, ubicado en la avenida Independencia, en el Distrito Nacional.
El Ministerio Público sostiene que los hermanos Espaillat incurrieron en homicidio involuntario, así como en golpes y heridas involuntarias, delitos tipificados y sancionados en los artículos 319 y 320 del Código Penal dominicano.
La investigación se realizó a partir de una instrucción particular dictada por la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, quien comisionó al Director General de Persecución, Wilson Camacho, y a la Fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, para que llevaran adelante el proceso penal, a fin de determinar las causas de la caída del techo de la discoteca Jet Set Club.