El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó este martes desde Kiev que el ataque masivo lanzado por Rusia contra el sistema energético de Ucrania durante la madrugada, tras una tregua de cuatro días en los bombardeos, demuestra que el Kremlin no tiene un interés real en avanzar hacia un proceso de paz.
Rutte se expresó en estos términos durante un discurso ante el Parlamento ucraniano, poco después de llegar a la capital. “El presidente Trump y su equipo están intentando detener este baño de sangre. Está claro que Ucrania está lista para apoyar este esfuerzo. Se han hecho progresos, pero Rusia sigue atacando. El último ataque ocurrió anoche y demuestra que no se toman en serio la paz”, declaró.
El jefe de la OTAN hizo referencia a los esfuerzos diplomáticos impulsados por la administración del presidente de Donald Trump para poner fin a la guerra iniciada por Rusia en febrero de 2022. En ese contexto, recordó que negociadores de Ucrania, Rusia y Estados Unidos tienen previsto celebrar este miércoles y jueves en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, una nueva ronda de contactos trilaterales, continuación de las conversaciones iniciadas el mes pasado.
Durante su intervención, Rutte aseguró que Rusia está comenzando a sentir los efectos económicos de las sanciones occidentales, a pesar del respaldo que recibe de países como China, Corea del Norte e Irán. Según indicó, las medidas adoptadas contra la llamada “flota fantasma” utilizada por Moscú para evadir las sanciones sobre su petróleo están teniendo un impacto creciente.
El secretario general reiteró el compromiso de la OTAN de mantener la presión sobre el Kremlin y continuar apoyando a Kiev tanto en el plano militar como político. Subrayó que la seguridad de Ucrania es clave para la estabilidad de Europa y afirmó que la alianza seguirá respaldando al país mientras persistan los ataques rusos.
Las declaraciones de Rutte se produjeron horas después de un nuevo bombardeo ruso contra infraestructuras energéticas ucranianas, que volvió a afectar a la población civil en medio del invierno, y refuerzan la postura de los aliados occidentales de que Moscú utiliza los ataques como herramienta de presión en paralelo a los contactos diplomáticos.