El pasado mes de diciembre el Concejo Municipal de la Ciudad de Nueva York aprobó un paquete de leyes con el propósito de abrir paso a miles de nuevas licencias para vendedores ambulantes en los próximos años, lo que significa una expansión significativa del número de este tipo de comerciantes que podrán operar legalmente en las calles.
El exalcalde Eric Adams quien durante su administración se mostró siempre reacio a dar luz verde a estas iniciativas, quiso frenar esa posibilidad, y vetó estas leyes el pasado 31 de diciembre.
Pero este jueves, la mayoría demócrata del Concejo, con el apoyo absoluto del alcalde Zohran Mamdani levantó en una sesión especial ese veto, lo cual despeja el camino para que entre otras reformas, se sumen miles de nuevas licencias para vendedores de alimentos anualmente, durante los próximos cinco años, a partir del 1 de julio de 2026.
Estas iniciativas legales, impulsadas mayormente por la concejal de El Bronx, Pierina Sanchez, ampliaría la concesión de licencias comerciales para vendedores de alimentos y comerciantes informales en general, poniendo a disposición 2,200 solicitudes de licencias de supervisión adicionales para futuros vendedores de comida ambulante anualmente desde 2026 hasta 2031, y 10,500 nuevas licencias para vendedores ambulantes de mercancía variada en 2027.
También se ampliaría la capacitación para vendedores ambulantes y aumentaría las inspecciones de los puestos de venta, para garantizar el cumplimiento de los nuevos requisitos.
Se pudo conocer que esta reforma a la venta ambulante en la Gran Manzana, al igual que una docena de leyes que habían sido rechazadas por Adams, será una de las primeras normas que pondrá muy pronto Mamdani en ejecución.
Para los críticos de esta legislación que enfrentó grandes trabas en diferentes administraciones municipales, se abre un compás que podría motivar a que miles de nuevos comerciantes informales aparezcan en las calles, ante una señal institucional de mayor tolerancia a esta actividad.
“Muchas malinterpretaciones”
“Finalmente estamos reformando un sistema totalmente disfuncional para el beneficio de todos los neoyorquinos. Al anular el veto de nuestra ley. 431-B, estamos reemplazando décadas de disfunción con un sistema más justo para los vendedores, más predecible y equitativo para los negocios establecidos, y que ofrece espacios públicos más ordenados para todos los neoyorquinos”, razonó Sánchez.
La concejal aseveró que, del total de vendedores ambulantes de comida en la ciudad, el 70% ejerce su actividad con licencia, y del resto de emprendedores que venden otra mercancía, solo el 40% cuenta con permiso municipal.
“Hay todavía muchas malinterpretaciones sobre esta reforma. Básicamente las leyes que estamos aprobando hoy luego de grandes trabas surgidas por años, permitirá que centenares de vendedores ya existentes en nuestras calles, entren en el aro de más supervisión”, aclaró.
Para los críticos de esta legislación que enfrentó grandes trabas en diferentes administraciones municipales, se abre un compás que podría motivar a que miles de nuevos comerciantes informales aparezcan en las calles, ante una señal institucional de mayor tolerancia a esta actividad.
“Muchas malinterpretaciones”
“Finalmente estamos reformando un sistema totalmente disfuncional para el beneficio de todos los neoyorquinos. Al anular el veto de nuestra ley. 431-B, estamos reemplazando décadas de disfunción con un sistema más justo para los vendedores, más predecible y equitativo para los negocios establecidos, y que ofrece espacios públicos más ordenados para todos los neoyorquinos”, razonó Sánchez.
La concejal aseveró que, del total de vendedores ambulantes de comida en la ciudad, el 70% ejerce su actividad con licencia, y del resto de emprendedores que venden otra mercancía, solo el 40% cuenta con permiso municipal.
“Hay todavía muchas malinterpretaciones sobre esta reforma. Básicamente las leyes que estamos aprobando hoy luego de grandes trabas surgidas por años, permitirá que centenares de vendedores ya existentes en nuestras calles, entren en el aro de más supervisión”, aclaró.
Estas reformas también permiten a los funcionarios municipales revocar las licencias de los vendedores que reciban tres multas en un año, por infringir las normas de funcionamiento.
Además, una nueva regla ya vigente, exige que los vendedores mantengan limpia la zona alrededor de sus puestos y que puedan demostrar que están desechando la basura correctamente en un centro de procesamiento de residuos.
También los legisladores aprobaron la creación de una División de Asistencia para Vendedores Ambulantes. Esta nueva unidad, que estará dentro del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas, se encargará de brindar capacitación a todos los comerciantes informales sobre el cumplimiento de todas las leyes, normas y reglamentos locales aplicables.
Desde 1979, las normas municipales han limitado a 853 el número de licencias de venta ambulante para quienes venden productos no alimenticios, mientras que más de 10,000 personas permanecen en lista de espera. Esto ha generado un mercado negro de licencias de venta de puestos a precios estrafalarios.
El último día de Adams en el cargo, el Departamento de Protección al Trabajador y al Consumidor (DCWP) emitió un comunicado justificando la negativa del exalcalde de firmar estas leyes, argumentando que el aumento del límite máximo reduce las “barreras regulatorias para las pequeñas empresas”.
¿Por qué el veto?
Durante los años de su administración, Eric Adams se vinculó con la postura de las diferentes cámaras de comercio y dueños de restaurantes, quienes han puesto por años sobre la mesa una idea: “esto perjudica a los negocios establecidos”.
“Tienes a alguien frente a tu tienda, tú pagas impuestos, pagas a tus empleados, pagas los precios de los productos, y hay alguien frente a tu negocio vendiendo lo mismo que tú, a menor precio. Debemos supervisar la situación y establecer un sistema justo para los vendedores ambulantes, pero no podemos permitir el caos”, declaró a medios locales el exmandatario.
Otras preocupaciones de comerciantes establecidos apuntan al hecho que aunque la legislación impone más orden, adiestramiento y regulaciones a los ambulantes, siempre quedará un vacío sobre el origen de algunas mercancías, que son producto del contrabando y de robos.
“Celebremos que gente honesta pueda vender sus productos. Que haya más control. Pero quién controla a los ambulantes que venden productos robados descaradamente a muy bajo precio. Crucemos los dedos para que esto no se convierta en un relajo, es un caos”, aseveró a El Diario un comerciante dominicano del Alto Manhattan.
En resumen:
- Ley 431-B: amplía el acceso a las licencias de venta y lo combina con estándares claros y aplicables para proteger la calidad de vida en los corredores comerciales.
- Ley 1251-A: garantiza que las licencias se emitan realmente cada año en lugar de quedarse en el papel.
- Ley 408-A: crea una nueva División de Asistencia para Vendedores Ambulantes para brindar educación y apoyo para que los vendedores puedan cumplir con la ley.
- Ley 1251-A: patrocinado por la líder de la mayoría, Amanda Farías, a las agencias municipales encargadas a emitir solicitudes de licencia para vendedores ambulantes de alimentos y otros productos hasta alcanzar el límite máximo de licencias dispuesto en la ley 431-B.