El Kremlin advirtió este jueves que cualquier intervención militar contra Irán no solo empeoraría la situación en el país, sino que tendría repercusiones desastrosas para la estabilidad en toda la región. A pesar de las tensiones crecientes con Estados Unidos, Rusia subrayó que la violencia solo agravaría el conflicto.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, expresó en una rueda de prensa telefónica que el uso de la fuerza solo traería “caos” y pondría en peligro el equilibrio de los sistemas de seguridad de la zona. “Las consecuencias serían extremadamente peligrosas”, añadió.
Peskov también instó a todas las partes involucradas a optar por la diplomacia y evitar una escalada militar, asegurando que aún existen vías para una resolución pacífica. “El potencial de negociación sigue siendo fuerte, y debemos centrarnos en los mecanismos diplomáticos“, comentó.
En este contexto, Rusia mostró su confianza en que las conversaciones sobre Irán aún tienen recorrido. “Es evidente que el potencial de negociación está lejos de agotarse”, subrayó Peskov.
Un asesor político del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, declaró el miércoles que Teherán respondería con ataques a Tel Aviv, objetivos de Estados Unidos y de los países que lo apoyen, si Washington ejecuta una intervención militar en el país persa.
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos han alcanzado niveles históricos tras el envío de una flota a Oriente Medio por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con una intervención militar si Irán no accedía a negociar.
Trump ordenó el envío de la flota después de las protestas que sacudieron a Irán desde finales de diciembre de 2025 y que fueron sofocadas violentamente por el régimen de la República Islámica.
Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas que comenzaron por motivos económicos y que pronto se extendieron pidiendo el fin de la República Islámica, dejando un saldo de al menos 3.117 muertos, según las autoridades iraníes. Mientras tanto, organizaciones ONG opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., informan que la cifra real podría ascender a 6.126 fallecidos.