Un nuevo video difundido este miércoles muestra un altercado entre Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos de Minneapolis, y agentes federales de inmigración 11 días antes de que fuera fatalmente baleado por la espalda el 24 de enero en esa ciudad. El material ha avivado aún más la controversia sobre las circunstancias de su muerte y contradice varias de las declaraciones iniciales de las autoridades.
El metraje, publicado por medios internacionales y corroborado por múltiples testimonios, muestra a Pretti durante una protesta en Minneapolis el 13 de enero, en la que se le ve confrontando verbalmente a agentes federales no identificados y pateando la luz trasera de un vehículo policial antes de ser inmovilizado por oficiales. Un arma se ve brevemente en su cintura, pero nunca fue desenfundada ni apuntada, según familiares y defensores que han analizado las imágenes.
Ese enfrentamiento ocurrió en el contexto de las intensas operaciones de inmigración que el Gobierno del presidente Donald Trump ha desplegado en Minnesota, con presencia de la Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la Patrulla Fronteriza en calles de la ciudad. Tras ese primer incidente, activistas locales dijeron que Pretti estaba “fichado” por esas autoridades y que su muerte, días después, fue una “ejecución a sangre fría”.
El 24 de enero, Pretti fue abatido por agentes federales que le dispararon al menos diez veces, según análisis de audio de video y testimonios que han salido a la luz desde entonces. Las grabaciones contradicen la versión oficial, que en un principio aseguró que el enfermero había actuado como un “pistolero” dispuesto a causar una masacre o como parte de un “acto de terrorismo doméstico.”
La respuesta inicial de la Administración Trump fue defender la actuación de los agentes, pero tras la difusión de múltiples videos que parecen refutar esa narrativa, las autoridades cambiaron su postura. Un informe preliminar de la Oficina de Responsabilidad Profesional de la Patrulla Fronteriza no incluyó a Pretti blandiendo un arma en las imágenes analizadas, aunque funcionarios aseguraron que Pretti fue visto con un arma en la cintura momentos antes de ser reducido.
Los dos agentes que dispararon contra Pretti han sido puestos en licencia administrativa, una medida que las autoridades federales describen como parte del protocolo tras tiroteos de esta naturaleza, aunque no implica acusaciones formales hasta ahora.
El impacto de su muerte fue inmediato: Minneapolis y otras ciudades de Estados Unidos han visto protestas masivas exigiendo justicia y el fin de lo que muchos califican de excesos en las redadas migratorias. Vecinos, colegas y familiares han descrito a Pretti como un profesional de la salud compasivo y comprometido con su comunidad.
A nivel político, el caso ha generado críticas tanto dentro como fuera del país y ha puesto presión sobre el Gobierno para que aclare las circunstancias de la muerte, preserve todas las pruebas disponibles y rinda cuentas sobre el uso de fuerza letal durante operaciones de inmigración.