A casi nueve meses del trágico derrumbe de la discoteca Jet Set, ocurrido el pasado 8 de abril de 2025, el dolor sigue intacto y la exigencia de justicia se mantiene firme. Este domingo, familiares de algunas de las víctimas fatales volvieron a alzar la voz en una emotiva marcha que partió desde la estación del Metro Juan Bosch hasta el Palacio Nacional.
La movilización, cargada de lágrimas, consignas y abrazos solidarios, estuvo marcada por una sola consigna: “Memorias que no olvidan”. Cada paso fue un recordatorio de las vidas truncadas y de las heridas que, aseguran, el tiempo no ha logrado cerrar.

Al llegar al Palacio Nacional, los manifestantes hicieron una parada para reclamar justicia y entregar una carta dirigida al presidente Luis Abinader, en la que expresan su frustración por lo que consideran un proceso judicial lento y con excesiva indulgencia.


Entre sollozos y con el dolor aún a flor de piel, varios familiares relataron cómo ha cambiado su vida desde aquella noche fatal. “Nada vuelve a ser igual”, repetían, mientras pedían a los jueces actuar con imparcialidad y responsabilidad ante un caso que, insisten, no puede quedar impune.

Los sobrevivientes de la tragedia también tomaron la palabra. Con la voz quebrada, pero decididos, afirmaron que no cederán ante presuntos chantajes que aseguran haber recibido por parte de los hermanos Espaillat, señalados en el proceso. “No nos van a callar”, expresaron, entre lágrimas.

La indignación también se hizo sentir por lo que califican como la “suavidad” con la que se ha manejado el caso en los tribunales, lo que, según ellos, revictimiza a quienes perdieron a sus seres queridos.

Está pautada para el 30 de enero, a las 9:00 de la mañana, una audiencia en la que los hermanos Espaillat solicitarán la realización de un nuevo peritaje. El encuentro judicial se llevará a cabo en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, bajo la mirada atenta de familiares que aseguran no descansar hasta obtener justicia.